El independentismo y el franquismo conviven en el entorno de Laporta

El Barça abraza a Omnium mientras que el ex-cuñado del presidente, Alejandro Echevarría, ha vuelto como en los viejos tiempos

La vicepresidenta institucional y portavoz de la junta, Elena Fort, y el directivo Miquel Camps, del área social, fueron los representantes del FC Barcelona en el acto ’60 anys de Lluita i Compromís’ organizado por Òmnium Cultural y celebrado recientemente en la localidad francesa de Elna, a 41 kilómetros de la frontera con La Jonquera. Ambos inmortalizaron esta presencia con tuits i fotografías junto a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o Jordi Cuixart para no dejar dudas sobre su disposición y entusiasmo independentista personal y de la adhesión institucional azulgrana hacia a Omnium Cultural en su 60 aniversario.

Días atrás, Elena Fort, la portavoz de la junta directiva que sólo ha protagonizado una comparecencia ante la prensa, para anunciar la celebración de la asamblea el 4 de julio que, horas más tarde, debió ser rectificada y adelantada al 20 de junio, también fue noticia días atrás en el ámbito de la política por su fichaje como coordinadora del grupo parlamentario de Junts x Cat.

La libre expresión del catalanismo y del soberanismo atribuida a la candidatura de Joan Laporta, de la que no hizo, como en 2015, ningún exhibicionismo en la campaña electoral, parece que deja atrás ese periodo de pudor y de disimulo que convenía a la situación. Lo que resulta paradójico es la notable visibilidad y el rastro que ha ido dejando Alejandro Echevarría, ex-cuñado de Laporta, no sólo a lo largo de la campaña y de los preparativos sino también desde la toma de posesión en ese ámbito de sus propios negocios y los de su ex-cuñado, en los que ambos siguen teniendo intereses comunes. Igual que en los viejos tiempos de su primer mandato.

Alejandro Echevarría sigue formando parte de ese séquito del presidente que, desde luego, no se deja ver en el club pero que está ahí preparado para cuando hace falta echar una mano, realizar un contacto, una gestión o aprovechar una oportunidad.

El ex-cuñado, puesto que Joan Laporta y Constanza Echevarría se divorciaron, se hizo famoso porque tras las elecciones de 2003 se dio de alta de socio del Barça por primera vez en su vida y al cabo de un año pudo ser nombrado directivo. Era quien controlaba los intereses de la familia Echevarría, sobre todo de los de su padre, el empresario Juan Echevarría, y aval del presidente.

Alejandro Echevarría

Aunque era conocida su admiración por la figura de Francisco Franco, hasta el punto de rumorearse que era miembro de su fundación, Laporta negó ante los socios esta filiación que resultó ser del todo cierta y acreditada documentalmente por un ex-directivo de Joan Gaspart, Lluís del Val, al que Laporta había echado de la Fundació del FC Barcelona sin contemplaciones nada más acceder a la presidencia. 

Ante tal evidencia, Laporta dijo que su cuñado había negado este vínculo y además dijo haberle creído, lo que no evitó la escenificación de una dimisión para calmar los ánimos del entorno social y mediático del club.

Aún así, siguió al frente de la oficina de atención a los jugadores del primer equipo, donde fue muy bien acogido por la plantilla y donde siempre tuvo las puertas abiertas hasta que la tensión familiar del matrimonio Laporta-Echevarría hizo insostenible su continuidad. Transcurridos los años, como se ha visto, los cuñados no han dejado de seguir en contacto pues para Alejandro Echevarría el descubrimiento del poder de influencia y atracción del Barça resultó ser algo extraordinario.

Fue durante esa primera etapa conjunta cuando algunos socios insistieron en que Laporta retirase las medallas concedidas por el FC Barcelona al dictador Francisco Franco. Como no podía cumplir con esa promesa por motivos familiares inequívocos, lo que hizo fue crear una comisión de ‘sabios’ para que dictaminaran, llegando a la conclusión que no era necesario retirarlas pues no constaban en las actas del club que hubieran sido concedidas. Así escapó del aprieto de la poderosa influencia ‘franquista’ familiar.

Finalmente, fue el presidente Josep Maria Bartomeu quien formalmente dio curso a esa retirada de las medallas a Franco, en total tres, dando cumplimiento a ese deseo de los socios de limpiar la memoria histórica del FC Barcelona con ese gesto y un argumentario contrario al colaboracionismo con la dictadura durante los años del franquismo.

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