Sueldos desmedidos

A menudo se habla de los sueldos de los cargos políticos, pero nos olvidamos de lo que cobran los ejecutivos de empresas públicas o parapúblicas. Estos últimos días se ha conocido que Indra cambiaba de presidente. Marc Murtra ha sustituido a Fernando Abril-Martorell, eso sí, rebajándole el salario y las competencias.

Indra es una compañía multinacional española. Su accionista principal es el Estado a través de la SEPI, que es el organismo que agrupa las empresas con participación pública. Aunque el 51% de las acciones cotizan en Bolsa, la SEPI, con el 18,7% es el accionista mayoritario y es quien pone y saca presidente.

Pues con el cambio de presidente, Murtra ha pasado a cobrar medio millón de euros. Su antecesor cobró el año pasado 3,7 millones. Con el despido, se ha llevado 6 millones de euros de indemnización. ¡¡Y nadie se ha puesto las manos en la cabeza!!!

Lo más significativo, todavía, es que los dos consejeros delegados por debajo de Murtra (Ignacio Mataix y Cristina Ruiz) cobrarán cada uno 2,5 millones de euros, cinco veces más que su jefe. Hay que tener en cuenta que Indra cerró el ejercicio 2020 con pérdidas, pero los dos máximos responsables tienen un sueldo que supera el de cualquier mandatario político. Incluso puede sorprender que la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, cobre 172.000 euros, una cifra inferior a la de los presidentes de las grandes empresas públicas (por ejemplo, Beatriz Corredor se lleva 546.000 euros como presidenta de Red Eléctrica). El consuelo, en principio, es que la mitad de estos salarios tendrían que ir a Hacienda.

La ciudadanía pone su foco en lo que cobran los políticos. Y hace bien de hacerlo. Se sabe que Pedro Sánchez ronda los 90.000 euros, mientras que Quim Torra tenía un salario de 153.000 euros. Pere Aragonès, con una actitud que algunos podríamos calificar de populista, se ha bajado el sueldo un 15%, por lo que cobra 130.000 euros.

Creo que mantener que los políticos cobran demasiado es demagógico. Un político con altas responsabilidades tiene que recibir una remuneración que tiene que estar a la altura de sus responsabilidades. En la dictadura, los políticos no cobraban, pero robaban a manos llenas, desde el dictador al último regidor.

En momentos de crisis, y a pesar de que Indra coordina la participación española en el nuevo avión de combate europeo, estos salarios están por encima de la media. Además, tratándose de una compañía con unos resultados económicos exiguos.

Quizás ha llegado el momento de repensar los salarios de los ejecutivos. No puede ser que todos ellos cobren por encima de los responsables políticos, que cuando menos pasan por el veredicto de las urnas. En cambio, estos altos ejecutivos de empresas públicas pasan desapercibidos para la ciudadanía, lo hagan bien o mal. Tengan beneficios o pérdidas. Ellos cobran unos sueldos por encima de la media y, a la vez, están equiparados a los de una gran empresa privada, que tiene unos accionistas que quieren resultados y si estos no llegan (si tienen pérdidas) son despedidos. Pero parece que a Indra, a pesar de que los ejecutivos no presentan beneficios son beneficiados. ¿Como hará Murtra hacer valer su opinión si sus subordinados cobran cinco veces más? El mundo, a la inversa.

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