El colapso del hospital de Igualada cuestiona el confinamiento

Se multiplican las voces críticas con una medida que no acaba de funcionar y castiga la economía de la zona
Confinamiento de Igualada y la Conca d'Òdena

Once días después de que la Generalitat decretara el confinamiento de Igualada y de tres municipios vecinos -Vilanova del Camí, Santa Margarida de Montbui y Òdena-, el hospital de Igualada, foco del brote de coronavirus que castiga la zona, se encuentra al borde del colapso por falta de personal sanitario. Este hecho hace cuestionar la idoneidad de la drástica medida que, por otro lado, castiga la economía de la zona. Diferentes expertos ya han cuestionado el mantenimiento del confinamiento.

Parecía una buena idea al principio: aislar el foco con un despliegue policial y evitar nuevos contagios. Pero a medida que avanza la epidemia se demuestra que esta medida ha resultado ineficaz, que no es reproducible por falta de recursos y que además castiga de manera inútil la economía de la zona afectada. Ahora hay sectores de la Administración que quieren levantar el aislamiento, pero no saben como justificarlo sin admitir un error.

A todo ello hay que añadir que cada vez más se conocen casos de contagio muy cercanos a la zona confinada, pero en su extrarradio. Seis personas grandes ingresadas en la fundación privada Consortes Guasch de Capellades murieron a consecuencia de la epidemia de coronavirus. Se da la circunstancia que Capellades se encuentra a sólo 11 kilómetros de Igualada, un quinze minutos en coche.

Mientras tanto, el gobierno catalán insiste en la necesidad de confinar toda Cataluña, una medida que sólo puede hacer efectiva el gobierno español. Así, el presidente Quim Torra ya ha explicado que "si se implementara y todos los ciudadanos se quedaran confinados en casa, ya no tendría sentido el confinamiento especial de Igualada".

Por otro lado, recientemente el Departamento de Salud ha destinado 180 camas del Hospital General de Cataluña –del Grupo Quirónsalud- para pacientes que se derivan del Hospital de Igualada. El objetivo básico es, junto con el apoyo del hospital de Bellvitge, intentar disminuir al máximo la presión en el centro igualadino. Todo ello significará un ir y venir de pacientes dentro y fuera del territorio confinado.

Los empresarios de la zona confinada aceptan el cierre con resignación, pero entienden que la drástica medida castiga y castigará la economía del territorio de manera extraordinaria. Se da la circunstancia que bastante empresas han tenido que cerrar porque sus trabajadores han quedado fuera de la zona confinada. De momento, la Conca d'Òdena, una zona industriosa ya castigada por anteriores crisis, ya ha visto cómo se multiplicaban los ERTOs.

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