Las «dos almas» de ERC

Este 25-M, el «queso» que importa es el de Bruselas. ¿Y cómo queda el Parlamento Europeo después de las votaciones? Sólo habrá una mayoría posible para sacar adelante las decisiones: la suma del PPE (que obtiene 212 escaños, pero pierde 53 en relación con los comicios de hace cinco años) y de los Socialistas y Demócratas (que obtienen 186 y ganan dos). En la Unión Europea tendremos, por consiguiente, un modelo de gobernabilidad calcado al de la Alemania de Angela Merkel, que conforma mayoría con el SPD en el Bundestag.

A partir de esta constatación, que es la que cuenta, podemos poner la lupa allá donde queramos, porque el veredicto de las urnas siempre da mucho juego y más en unos comicios como los europeos, donde la fortísima abstención siempre desvirtúa los resultados y «deforma» la realidad sociológica y política. En todo caso, la victoria del voto «posibilista» PPE S&D (que suman 398 escaños en una Eurocámara de 751) se ve mitigada por el incremento de las pulsiones radicales debido a los durísimos estragos que provoca la crisis del capitalismo financiero. Fundamentalmente, este voto de revuelta es de dos tipos, como ya pasaba en vigilias de la II Guerra Mundial:

a. Identitario. Aquí tenemos que inscribir las chocantes victorias (pírricas) del Front National de la familia Le Pen en Francia o de la UKIP de Nigel Farage en el Reino Unido. Pero también las del xenófobo Partido Popular Danés o del Fidesz de Víktor Orban en Hungría.

b. Anticapitalista. Destaca, en este sentido, la victoria de Syriza en Grecia y el sorprendente resultado que ha obtenido Podemos, del ‘bolivariano’ Pablo Iglesias, en el Estado español.

¿Qué más nos revela la lupa sobre el 25-M? Subrayaría el triunfo de la socialdemocracia en Suecia, después de años de hegemonía neoliberal; la contundente victoria de Matteo Renzi en Italia y el fin del «berlusconismo»; y la nítida victoria del Partido Socialista Portugués en un país que ha sido masacrado por la ‘troika‘.

Pongamos la mirada sobre Catalunya. Tres constataciones:

a. En el contexto de la Unión Europea, Catalunya representa sólo el 1,5% de la población. Nos creemos a menudo el ombligo del Viejo Continente, pero somos, desde la visión de Bruselas, un pequeño país y, por lo tanto, un pequeño «problema».

b. Los resultados del 25-M no favorecen ni la consulta del 9-N del presidente Artur Mas ni mucho menos la supuesta independencia. El bloque PPE S&D, mayoritario en Bruselas, es totalmente contrario al proceso soberanista catalán, como han manifestado en campaña Jean-Claude Juncker y Martin Schulz. Los liberales del ALDE, donde participa CDC, han sufrido un severo retroceso en el conjunto de la Unión Europea y han perdido 28 escaños en estos comicios, quedándose con 71. Por su parte, el grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea, donde se integra ERC, también ha perdido peso y se queda con 55 escaños. Curiosamente, el PSC (integrado en el grupo de los S&D) y Unió Democràtica (que forma parte del PPE) serán, a escala europea, los partidos catalanes que más «pintarán» en Bruselas durante el próximo quinquenio.

c. Esquerra Republicana es la gran triunfadora de las elecciones europeas en Catalunya y el consejero de Presidencia, Francesc Homs, ha sido el artífice de este histórico «sorpasso«. ¿Cómo encajará CiU estos resultados, que la abocan a perder las próximas elecciones municipales en sus «santuarios» tradicionales? Una reflexión final: Heribert Barrera, el «padre» de la actual ERC, era más próximo a los postulados identitarios de un Front National que no a la izquierda libertaria que encarna, por ejemplo, José Bové, el líder de los Verdes/Alianza Libre Europea. ¿Cómo administrará Oriol Junqueras las «dos almas» de ERC?

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