«A Martínez Singul le estamos provocando una menopausia»

El conocido como 'segundo violador del Eixample' ha salido en libertad después de cumplir condena y someterse a la 'castración química'. El doctor Eduard Ruiz Castañé participó en la elaboración del protocolo de este tratamiento y considera que siempre habrá riesgo de reincidencia, pero que se puede disminuir con la medicación y terapias.
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¿En qué consiste la castración química?
En hacer un protocolo que se llama inhibición farmacológica reversible, porque la palabra castración tiene una connotación de eliminar los genitales, y este no es el hecho. Lo que se hace es dar una medicación que bloquea tanto la producción como el efecto que tiene la testosterona en el organismo masculino. La testosterona es la hormona masculina por excelencia y, una vez eliminada, quita gran parte del deseo sexual, de las fantasías sexuales e, incluso, disminuye hasta cierto punto la agresividad que tienen de forma innata.

 

Es un tratamiento reversible, que permitiría que este señor, Martínez Singul, dejara la medicación si de aquí a un tiempo pudiera rehabilitarse socialmente, porque la rehabilitación en el sentido de que esta persona no va a volver a delinquir es muy difícil de afirmar. Pero sí si se encuentra una forma de que se pueda adaptar a una vida social, pero aceptable teniendo en cuenta que este tratamiento sólo es una parte. La castración química es una herramienta más junto al trabajo psicológico que se ha llevado a cabo dentro de la penitenciaria, donde se ha trabajado su personalidad, intentando disminuir sus impulsos agresivos. Es una persona que tiene tendencia al aislamiento social, que tiene una autoestima muy baja. Sólo reafirma su personalidad con fenómenos de agresión sexual. Todo esto se ha trabajado para disminuirlo al máximo.

 

También se ha pactado con la fiscalía hacerle un seguimiento no coactivo, para que no vaya donde él quiera, así que se le seguirá, tanto para protegerlo como para ayudarlo, porque sabemos que es una persona que en determinadas situaciones es más propenso a delinquir.

 

¿El tratamiento ha finalizado o ha de continuar?
Ha de continuar y la ventaja que tenemos en este caso es que lo ha solicitado él mismo. Además, sabemos que no lo ha hecho para conseguir una disminución de su pena, porque ha cumplido la condena íntegramente y podría no hacer el tratamiento voluntariamente. No es una persona enferma, tiene una personalidad determinada, que estaría en el límite de una patología psiquiátrica, pero no es un enfermo. Distingue lo que está bien de lo que está mal, lo que pasa es que él cree que este tratamiento le puede llevar a no tener otra vez el deseo irrefrenable de volver a delinquir. Lo tiene que seguir tomando, en principio todo el tiempo que se considere necesario. Él es quien puede decidir, si considera que se puede controlar, dejar de tomarlo.

 

¿Cómo se suministra el medicamento?
Es una inyección, que tiene una fórmula de larga evolución, que permite que se le pueda suministrar cada seis meses o un año. Con lo que se le ha puesto puede estar perfectamente un año con la cobertura y la deprivación hormonal.

 

¿Se ha establecido algún protocolo para controlar que tome la mediación?
Sí, pero él lo hace libremente, ya ha cumplido la condena y no se le puede obligar. Él es el primer interesado en demostrar que quiere rehabilitarse. Es muy probable que se haya establecido un seguimiento médico, porque esto también tiene unos efectos adversos. Esta medicación a él le hace más proclive a que pueda tener sofocaciones, osteoporosis. Sería como una menopausia masculina lo que le estamos provocando. Él puede seguir el tratamiento o no, esto dependerá de cómo se sienta. Si considera que le es útil y no se siente especialmente mal, yo creo que lo cumplirá porque si alguien se beneficia es él. Si delinque volverá a la cárcel y se estará mucho más tiempo. Cuando los psiquiatras y forenses de la cárcel han dicho que no lo ven rehabilitado es porque su perfil psicológico y cómo se comportó la última vez que tuvo un permiso nos enseñan que es difícil. No sabemos si su capacidad de autocontrol es suficiente.

 

¿Se utiliza este tratamiento en otros países?
Sí, de hecho lo propuso Sarkozy en Francia en 2007. Fue entonces cuando nosotros nos pusimos a trabajar porque mucha gente empezó a reclamarlo, así como otros países como Canadá o Inglaterra, incluso con programas propios. En algunos países, el hecho de que el recluso se someta a este tratamiento le supone una reducción de la condena. Aquí se optó por qué no, porque podía ser una fórmula de chantaje del recluso, un engaño. Por eso, en este caso, se ha de dar valor a que este individuo tenga interés en rehabilitarse.

 

¿Se puede aplicar de forma obligatoria a un preso?
No, porque tiene efectos secundarios. Constitucionalmente no se le puede obligar.


¿Hay algún preso que esté siguiendo el mismo tratamiento?
En libertad no, en la cárcel hay tres o cuatro reclusos que están siguiendo el tratamiento, pero ya veremos qué pasa cuando salgan. Estos reclusos en la cárcel se comportan de forma modélica, porque allí no tiene posibilidad de delinquir contra niñas o mujeres.

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