El teniente de alcaldesa de la CUP en Berga Francesc Ribera, conocido por el apodo de Titot, ha publicado una retahíla de comentarios en Twitter para defender que al independentismo no le conviene continuar con el pulso de los lazos amarillos.

"¡Basta de lazos amarillos! Esta no es nuestra guerra", empieza Ribera, que pone "por adelantado mi absoluto apoyo a todos los presos y exiliados políticos y el reconocimiento de su sufrimiento".

"Dejemos de ser amarillistas y volvamos a ser independentistas. Olvidemos esta guerra, no es la nuestra. Da igual si la perdemos, que se queden la copa de colorines. No participemos en su estrategia. No cambiemos libertad por estética. Ganemos nuestra guerra: la liberación nacional", concluye.

El regidor cupaire argumenta que el mensaje de "Libertad presos políticos" a través de los lazos amarillos es ineficaz independientemente de si se dirige a la comunidad internacional, al Estado español, a Instituciones Penitenciarias, a la sociedad catalana o al independentismo.

Si bien sostiene que si los destinatarios del mensaje de los lazos son "los presos políticos", "puede ser importante", añade que "si el único motivo es ese, seguramente podremos encontrar otras fórmulas, también efectivas, que no pasen por condicionar toda la estrategia del independentismo".

"En estos momentos, la guerra de los lazos amarillos forma parte de la estrategia de Ciudadanos y el PP. Ellos han apostado por esta guerra porque los beneficia mucho y a nosotros nada", manifiesta.

"El unionismo proclama que la sociedad catalana está fracturada. Está claro que no es una realidad, pero sí su deseo, su táctica. (...) la única forma que han visto de mantener a Cataluña dentro de España es la aparición de dos bloques enfrentados", agrega.

"Nosotros no luchábamos por una Cataluña amarilla, luchábamos por una Cataluña libre. No podemos quedar atrapados en su estrategia de confrontación", manifiesta el concejal, que aboga por rectificar el rumbo: "No puede ser seguir jugando al parchís, nos estábamos liberando y tenemos que volver a encontrar ese camino".

​"Los presos y los exiliados no volverán a casa hasta que no seamos independientes. Metámonoslo en la cabeza. Ni cien, ni mil, ni un millón de lazos amarillos los liberarán", asegura.