La CUP busca un cabeza de lista para las próximas elecciones al Parlament. Hace meses que lo hace, y no acaba de conseguirlo. La tradición –y la norma interna, hasta hace poco– dice que los anticapitalistas escogen para encabezar la candidatura siempre a alguien nuevo, de forma que se han convertido en la fábrica de líderes más productiva de Cataluña.

Pero esto, que a veces era una ventaja y un punto añadido a su discurso regenerador, iba en contra de poder acumular experiencia, capital político y, sobre todo, consolidar voto a través de caras y carismas conocidos y reconocidos. Es por eso que desde la cúpula han optado esta vez por probar una nueva fórmula, aprovechando que sus estatutos ya les permiten que sus cargos repitan varias legislaturas.

Según fuentes de la formación, quieren que el exdiputado David Fernández se ponga al frente de la lista, y por eso le han ofrecido su apoyo si se presenta a las primarias. Él, pero, no lo tiene nada claro, y ha pedido tiempo para pensar en la propuesta y si le compensa. Y es que la CUP sabe que la autoridad moral y política que tiene Fernández entre los suyos no la tiene ninguno de los nuevos que tantean.