El pasado viernes se volvieron a movilizar los estudiantes de #Fridays4Future de Barcelona y Girona para exigir a los políticos que se tomen en serio la lucha contra el cambio climático. El sábado, cincuenta científicos participaron en la jornada de doce horas 'Realidad climática=Emergencia social", organizada por SICOM-Solidaridad y Comunicación. Por la tarde, unas cinco mil personas recorrían las calles de Barcelona para exigir 'Basta ya de alquileres abusivos", convocados por el Sindicat de Llogaters, con el apoyo de una cuarentena de asociaciones que defienden el derecho a una vivienda digna. Al día siguiente, la Marea Blanca de Catalunya y más de sesenta colectivos convocaron una manifestación desde el parque de la Ciudadela hasta la plaza Sant Jaume para protestar contra la privatización de la salud y de la protección social. En esa plaza coincidieron con las trabajadoras del hogar que reclamaban unas condiciones de trabajo justas y dignas.

En estas movilizaciones participaron pocos o ningún concejal, parlamentario o gobernante. ¿Dónde están los políticos, se preguntaban los manifestantes y representantes de las entidades que habían organizado estas jornadas y movilizaciones ciudadanas? Nadie les pide que se pongan en la cabecera de las manifestaciones. Y mucho menos que se presenten con el ánimo de apropiarse políticamente o electoralmente de las reivindicaciones que se exhiben. Se les pide preocupación, interés, complicidad, dedicación.

No puede ser que se cree una situación donde los ciudadanos van por un lado y los representantes que eligen periódicamente por otro. Hacer política es algo más que trabajar de lunes a viernes en los despachos de los partidos, los ayuntamientos y otras instituciones legislativas o de gestión pública.

Y la preocupación ciudadana crece cuando ni siquiera en pleno periodo electoral se encuentran a sus representantes en las movilizaciones donde expresan sus angustias y aspiraciones. ¡Mal vamos si sólo los pueden ver en los mítines electorales que organizan los diferentes partidos!

No estoy de acuerdo con el uso indiscriminado del eslogan 'No nos representan' que se popularizó a raíz del 15M. Las elecciones tienen sus defectos pero entiendo que hay que participar en ellas, a pesar de que hay que mejorar tanto las leyes que las regulan como el acceso a los medios de comunicación de los diferentes candidatos y proyectos. Pero también entiendo la desilusión de los ciudadanos que expresan sus reclamaciones en las calles o en los centros vecinales mientras los representantes y dirigentes políticos hacen la siesta, se van de fin de semana o, simplemente, les ignoran.

¿Lo habéis oído?