Luxemburgo ha destapado la caja de Pandora. La historia de este mítico recipiente explica que Zeus, deseoso de vengarse de Prometeo por haber robado el fuego y dárselo a los humanos, presenta al hermano de éste, Epimeteo, una mujer llamada Pandora, con quien se casa. Como regalo de bodas, Pandora recibe un misterioso ingenio con instrucciones de no abrirlo bajo ninguna circunstancia. Pandora no puede reprimirse y la abre dejando escapar así todos los males de la humanidad. Por ello, "destapar la caja de Pandora" significa una acción en apariencia pequeña y/o inofensiva, pero que puede acarrear consecuencias incalculables. Así, la justicia europea, reconociendo la inmunidad de Oriol Junqueras (ERC) como eurodiputado, destapa la caja de los truenos, como también se conoce al utensilio de Pandora.

El independentismo catalán, poco acostumbrado a las victorias, celebra el gesto como si no hubiera un mañana. Los más hiperventilados del lugar enganchan como pueden el carné europeo que acababan de romper; ahora, todos somos europeístas. Superada la euforia inicial, lo más paradójico del caso es que Junqueras dará nombre a una doctrina, la 'doctrina Junqueras', pero quien en realidad se puede beneficiar es su contrincante más inmediato, Carles Puigdemont (JxCat). La sentencia de Junqueras puede no sacarlo de la prisión, pero puede enviar a Puigdemont al Parlamento Europeo, aunque sea por unos pocos días.

En ningún caso, la sentencia no dice que el referéndum fuera legal y que el Gobierno de Puigdemont lo hiciera todo bien. La sentencia lo que hace es enmendar la plana al Tribunal Supremo y reconocer que Junqueras tenía inmunidad como eurodiputado. Esto suponía, según los jueces, el levantamiento de la prisión provisional para asistir a la Eurocámara para completar los trámites establecidos. En caso de que el Supremo hubiera querido mantener la prisión provisional, debería haber pedido el suplicatorio correspondiente, que es lo que probablemente hará con Puigdemont y Toni Comín.

Por otro lado, veremos después los daños colaterales de la sentencia europea. De momento, no parece probable que la investidura de Pedro Sánchez se pueda cerrar antes de fin de año, y veremos si todo ello no conduce España a las terceras elecciones consecutivas.

Leía el jueves en Twitter: "Boicot al cava europeo". Un sarcasmo que analiza con pericia la noticia del día. Sólo hay que ver según qué reacciones para entender la mordaz ironía. Para algunos, la justicia se acata cuando juega a favor y se cuestiona cuando sopla en contra, alegando que atenta contra la sacrosanta soberanía española y no sé cuántos pretextos más, o al revés. El sol, si no gusta, no gusta cuando pica en la playa, pero tampoco cuando lo hace en la montaña. En cualquier caso, queda claro que el independentismo cometió errores, como también lo hizo la justicia española. Como cuando, según el evangelio de Juan (8,1-11), dijo Jesús a los maestros de la ley que querían lapidar a una mujer acusada de adulterio, "quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra".