La Liga está prácticamente perdida a la vista de las circunstancias especiales de la competición que, después del confinamiento, se ha vuelto descaradamente madridista siguiendo la tradición de darle al equipo blanco aquello que no es capaz de ganar al campo. Es un fenómeno que se produce cíclicamente cuando Florentino necesita adornar el palmarés de la temporada y mantener sedat al madridismo social y mediático si es que todavía existe. Al menos no es capaz de manifestarse si se le mujer cada año un orfidal en forma liguera o Champions.

Ni hace falta que acredite al campo el mérito futbolístico que suele corresponderse con los laureles. tiene bastante con saberse invulnerable al reglamento que sanciona con faltas, tarjetas y penaltis sus numerosas acciones fuera de la ley y por supuesto con sentirse protegido por la custodia arbitral (o de la VAR en la versión moderna), implacable con sus rivales. Esta es una realidad indiscutible que el Barça, pero, habría podido contrarrestar apenas y un poco de buen juego, inteligencia táctica y la mejora de algunas prestaciones de jugadores como Griezmann, De Jonk o el mismo Luis Suárez, todavía en baja forma después de su operación.

Messi en solitario no ha podido con el peso del enorme poder blanco entre otros motivos por que tampoco Quique Setien ha estado a la altura, incapaz de entender como es debido afrontar los partidos clave.

En definitiva, un desastre desde el punto de vista deportivo que, en el ámbito económico, tiene que estar celebrando el CEO del club y todo el equipo económico puesto que no ganar la Liga supone un ahorro imprevisto de casi 40 millones. Una cantidad que el Barça incluye en el presupuesto ordinario de gastos cada temporada. No ganar la Liga pero clasificarse por la Champions es la 'bomba' financiera que algunos se atreverán a celebrar en la intimidad, especialmente en este días de aguda crisis económica. Aún así, no se descartan unas pérdidas de 50 millones de euros.

Qué situación lo podría mejorar? Llegar a la final de la Champions y no ganarla. Y hay quién sueña con un final tan feliz como este con la contabilidad en la mano. Pero, con Setien conseguir esta final sí que parece complicado.