Josep Antoni Duran Lleida, ahora retirado de la política activa, ha escrito sus memorias, El riesgo de la verdad (Proa, 2019), en las que retrata a varios personajes de la vida política catalana. Sobre el expresidente catalán Artur Mas, considera que aunque siempre ha sido un dirigente "con muchas cualidades y buena persona", tiene "muy poco poso político".

Duran da un repaso cuidadoso a sus interacciones con Mas, e incluso considera que no fue lo suficientemente valiente como para rechazar que Carles Puigdemont fuera su sucesor.

El histórico líder de Unió admite que hubo un momento en el que pensó que él podría ser el sucesor de Jordi Pujol, pero que el pinyol (núcleo duro) y la familia Pujol le cerraron el paso.

En otro momento, recuerda como el actual consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, fue el héroe de un congreso de CDC celebrado en 2004, cuando el entonces dirigente de CDC en Sant Cugat del Vallès logró que el partido fundado por Jordi Pujol votara que no al referéndum sobre el Tratado de la Unión Europea. Dice que Puigneró llegó a decir que "Europa ha visto el plumero a España".

Según el relato de Duran, Pujol, Mas y él intentaron reconducir aquella decisión. Duran explica que, ante aquella pérdida de europeísmo, una de las señas de identidad pujolistas, Mas tendría que haber dimitido como secretario general de CDC y haber puesto contra las cuerdas al soberanismo antieuropeísta que se incubaba en CDC, como Felipe González hizo en el PSOE cuando los socialistas no aceptaban abandonar el marxismo. Para Duran, a Mas le faltó consistencia política. Finalmente, CDC, con UDC, votaron sí después de la intervención interna del propio Pujol.

En otro apartado, Duran asegura que Mas tiene sus limitaciones como político. "Que Mas liderara al independentismo en CDC, y que lo hiciera de la manera que lo ha hecho, tiene más que ver con sus limitaciones como político que con la teoría de que quisiera evitar investigaciones judiciales ", señala sobre la financiación de CDC y Pujol.