El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TJSC) ha vuelto a suspender cautelarmente las obras de prolongación de la C-32 en Lloret de Mar porque, según exponen los ecologistas, considera que el proyecto "no cumple la ley de cambio climático hecha por la misma Generalitat".

Desde que empezaron los trabajos a principios de abril, las obras levantaron mucha polémica y oposición en parte del territorio. Desde entonces, los ecologistas se han movilizado varias veces, y cada día un grupo de activistas ha intentado parar las obras poniéndose delante de las máquinas para evitar la tala de árboles.

"Las futuras generaciones seguirán disfrutando de estos fantásticos parajes naturales y culturales que tenemos entre Blandas, Tordera y Lloret de Mar", ha dicho en un comunicado la plataforma Paramos la C-32. Esta entidad y SOS Costa Brava son las principales voces contrarias a la infraestructura, las que presentaron los dos recursos al TSJC y que ahora celebran el fin momentáneo de los trabajos.

La suspensión cautelar que se ha hecho pública hoy es la segunda que afecta estas obras. La primera fue el julio del 2017, también por parte del TSJC y después de un recurso de las dos mismas entidades.

Los ecologistas alegaban que la ampliación de la carretera habría supuesto un "destrozo bestial": "Se habrían eliminado 50 hectáreas de bosque con la tala de unos 60.000 árboles, habría atravesado las montañas del Vilar y de Sant Pere y habría afectado la conectividad biológica de la zona".