Los afiliados y simpatizantes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y numerosos colectivos vinculados al movimiento independentista reciben cada día cinco o seis mensajes por Whatsapp con informaciones e instrucciones sobre cómo tienen que actuar y reaccionar ante las noticias que se van produciendo. Una de las últimas instrucciones que han recibido son los doce puntos de que consta el documento Consejos lingüísticos para dominar el relato, que van acompañados del comentario: "para ensanchar la base".

El primero de estos puntos recuerda al procesista: "No digas nunca «indepe» para referirte a los independentistas. Habrás entrado, sin darte cuenta, en el terreno lingüístico desde el que se construye el relato del adversario". El tercer punto va en una línea similar: "No digas nunca «líderes independentistas encarcelados» para referirte a los «presos políticos». Un líder es otra cosa. Y calificarlos sólo de «independentistas» es restringir ideológicamente el alcance democrático de su actuación política".

También se alecciona al receptor de estos consejos lingüísticos de que "No hables de Catalunya como «futuro estado independiente», sino como República Catalana. ¿Cuánta gente puede poner en entredicho la validez de los valores republicanos para defender unos de monárquicos? ¿La República no existe? Si hay valores republicanos, hay «cosa pública» y, por lo tanto, hay «república»". La República, por lo tanto, existe. Diga lo que quiera aquel mosso d'esquadra malhablado.

Tampoco se tiene que contraponer «independentistas» y no «independentistas», porque "La idea de «sociedad dividida» en dos bloques excluyentes es el principal argumento del relato del adversario". La auténtica división es, según el Manual, entre «represores y represaliados»". Y añade: "Cuando alguien te hable de «equidistancia» o de «neutralidad», intenta conducir la conversación hacia un terreno en el que tenga que acabar escogiendo entre una porra y una urna".

Otras prohibiciones que tienen que asumir los receptores de estos consejos lingüísticos son las de no hablar de "Constitución" a secas o de "Felipe VI", sino hacerlo siempre de "Constitución española", o "mejor todavía", de "Constitución del Reino de España", y de "El Borbón".

No hay "justicia española" sino "la maquinaria judicial del Reino de España" y hay que recuperar el término "unionista": "Nos fue muy útil en un momento determinado y ahora parece que lo hemos dejado de lado".

El Manual termina con una "Coda final a manera de Nota bene": "Ten siempre presente que, en una sociedad civilizada, la auténtica arma es la lengua". ¡Y la munición corre por Whatsapp!