Neus Català i Pallejà ha muerto este sábado a los 103 años en la residencia de los Guiamets (el Priorat) donde vivía. Ella era la última mujer catalana superviviente de un campo nazi y, en virtud de este hecho, era el testigo de la parte más trágica de la historia contemporánea.

La trayectoria vital de Català es el fiel reflejo de las nefastas contradicciones que vivió la humanidad en el medios del siglo XX, cuando la Guerra Civil española primero y la Segunda Guerra Mundial después, marcaron decisivamente su vida.

Català nació el 6 de octubre del 1915 a los Guiamets (el Priorat), donde vivía actualmente. Allá mismo, de joven, organizó las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) a nivel local y se afilió al Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC).

Diplomada en Enfermería en 1937, pasó la Guerra Civil ejerciendo su profesión y en el momento de la caída de Cataluña consiguió cruzar la frontera con un numeroso grupo de niños, la mayoría huérfanos de guerra.

Català colaboró en tareas de información y en el apoyo a otros refugiados, hasta que fue detenida en 1943 junto con su marido.

Trasladada primero en Limoges, en febrero del 1944 fue deportada al campo de Ravensbrück (Alemania), un lager específico para mujeres cerca de Berlín, un infierno donde se calcula que murieron más de 90.000 internas y que Neus Català recuerda como "un campo de exterminio, no de concentración".