La gratuidad del curso de infantil de dos años (I2), implantada en el sector público a partir del curso 2022/2023, no ha conseguido reducir de manera suficientemente significativa las desigualdades en el acceso a la educación infantil de primer ciclo, aunque ha tenido un impacto inicial positivo en la escolarización. Es una de las conclusiones del informe El impacto de la gratuidad en el acceso a educación infantil 2, publicado por el Síndic de Greuges de Cataluña.
Según el documento, la medida permitió recuperar rápidamente los niveles de escolarización tras la pandemia, pero tras este primer impacto, las tasas se han mantenido relativamente estables. Además, las fuertes desigualdades sociales en el acceso continúan marcando la educación infantil de primer ciclo: la escolarización es muy inferior entre los niños de familias socialmente más vulnerables, mientras que el alumnado socialmente favorecido casi triplica las tasas de escolarización del alumnado vulnerable.
Más demanda que oferta en la pública
El informe también señala que la gratuidad de I2 se ha traducido en un aumento de la demanda de plazas en las guarderías públicas. Desde el curso 2021/2022, la demanda ha crecido un 34,6%, mientras que la oferta solo lo ha hecho un 7,4%, de manera que parte de la demanda ha quedado descubierta.
La falta de plazas en I2 hace que familias vulnerables no puedan acceder a la educación infantil de primer ciclo en el momento en que es gratuita. De hecho, el informe destaca que la medida de la gratuidad, tal y como está diseñada, beneficia proporcionalmente más a la población socialmente favorecida, que es la que suele acceder antes y de manera más prevalente a esta etapa educativa.
Ante esta situación, la síndica, Esther Giménez-Salinas, pide incrementar la oferta en I2 para garantizar la cobertura de la demanda. También reclama que, mientras no exista la cobertura universal, se utilicen de manera más efectiva las medidas para contrarrestar las desigualdades de acceso, como la reserva de plazas o el criterio de renta establecido con carácter general para el acceso prioritario a la educación infantil.
La síndica también recuerda que la escolarización tiene unos costes añadidos para hacer uso de servicios complementarios como el comedor escolar, los cuales no quedan cubiertos por la gratuidad de I2, lo que también dificulta su acceso al alumnado más desfavorecido. Además, el informe critica que la financiación de las guarderías es lineal y no está condicionada por la composición social de los municipios ni por las necesidades del alumnado, a diferencia de lo que sucede con la educación infantil de segundo ciclo o la educación básica.
Subvenciones a la oferta privada
En cuanto al sector privado, el Síndic de Greuges señala que cerca del 30% del alumnado de I2 no tiene garantizada la gratuidad porque está escolarizado en el sector privado, una situación que pasa «muy a menudo» al no poder acceder al sector público por falta de oferta suficiente. En este sentido, el informe concluye que el sistema de subvenciones para la escolarización de 0 a 3 años en guarderías privadas tiene un impacto limitado en la equidad de acceso.
Al analizar la convocatoria de 2023, el documento constata que, a pesar de prever una ayuda adicional para el alumnado en situación de vulnerabilidad, una parte significativa del presupuesto no se agotó porque este perfil de alumnado no se escolariza en este sector. Entre los factores que lo explican, destaca la diferencia entre el coste real de una plaza —de unos 3.850 euros— y el importe de la subvención —1.600 euros para el alumnado vulnerable—, así como un umbral de renta muy bajo para acceder a esta ayuda, por debajo del indicador de renta de suficiencia de Cataluña (IRSC) en función de la composición del hogar.
Recomendaciones de la síndica
Ante esta situación, la síndica reclama varias medidas para garantizar más equidad en el acceso a la educación infantil de primer ciclo, como ampliar la oferta de plazas de guardería; revisar los criterios de admisión para evitar barreras de acceso a familias vulnerables; reforzar los canales de información y de acompañamiento a las familias con el objetivo de poner en valor la escolarización en I2; incorporar ayudas para los servicios complementarios y revisar el modelo de financiación para tener en cuenta la composición social de los municipios.
La síndica recuerda que la escolarización temprana tiene efectos positivos en el desarrollo de los niños y, más allá de garantizar la conciliación de la vida laboral y familiar, es una herramienta clave para reducir las desigualdades educativas.














