El crecimiento de Spotify deja aún más dudas sobre la gestión de Laporta

El extraordinario crecimiento del 500% del valor de las acciones de la compañía en los últimos años, que algún medio desorientado atribuye a su alianza azulgrana, pone el foco en un convenio de patrocinio que ya parece desfasado y que se renovó hace menos de un año.

Olivia Rodrigo a la samarreta del clàssic Barça-Madrid de 2026. (FCB)

El Barça lució publicidad de la cantante Olivia Rodrigo en el partido del clásico. (FCB)

Los dos diarios de referencia laportista, Mundo Deportivo y Sport, han publicado textos prácticamente gemelos sobre un hecho tan surrealista como relacionar el patrocinio de Spotify en el Barça, desde 2022, con el hecho de que sus acciones se hayan revalorizado un 519% y que la compañía haya mejorado sensiblemente sus balances, que arrastraban pérdidas hasta 2024.

Mundo Deportivo destacaba en su noticia que «las acciones de Spotify cotizaban a finales de 2022, año en el que se firmó el acuerdo con el Barcelona, en la Bolsa de Nueva York a 79 dólares por acción y actualmente cotizan a 489 dólares, seis veces su valor de 2022, lo que significa una revalorización del 519%, aproximadamente. Un crecimiento muy satisfactorio para Spotify. Una inversión inicial de 10.000 euros tendría ahora un valor aproximado de 61.900 euros; una de 25.000 euros valdría ahora 154.700; y 50.000 euros se habrían convertido en 309.500 euros».

Y el artículo concluía que «si la alianza entre Spotify y el Barça es más que beneficiosa para Spotify, no lo es menos para el club azulgrana, que aparte de los ingresos anuales por el patrocinio de la camiseta y los naming rights del estadio, ha podido lucir en sucesivos clásicos los logos de Drake, Rosalía, The Rolling Stones, KAROL G, Coldplay, Travis Scott, Ed Sheeran y Olivia Rodrigo«.

Sobre este segundo párrafo hay que matizar algunas observaciones, como comparar el crecimiento realmente extraordinario del valor de las acciones de Spotify con el beneficio obtenido por el Barça. Para empezar, las acciones de promoción a los clásicos inciden directamente en la caja de Spotify y no en la del club, que ya ingresa una cantidad fija por los conceptos básicos de espónsor principal en el frontal de la camiseta del primer equipo y por los naming rights del estadio.

Vidas paralelas

Por otro lado, es evidente que el Barça no ha crecido ni mucho menos en la misma proporción ni con los mismos resultados que Spotify. La cuenta de resultados de la que ha mostrado beneficios en los dos últimos ejercicios, 2025 y 2025, precisamente cuando el Barça de Joan Laporta ha acumulado enormes pérdidas consecutivas por un total de 152 millones. En todo caso habría una relación inversa que tampoco tendría ningún sentido. Todo ello, una charla.

La verdad es que no le ha ido tan bien al Barça como apunta esta información, igual que la del Sport, que va en la misma línea, aunque matiza que el sector tecnológico pasó un mal momento en 2022 y aclara que sería incorrecto atribuir toda la subida bursátil únicamente al acuerdo con el Barça. Añade otros factores como el crecimiento de usuarios, la rentabilidad y los ingresos por publicidad y suscripciones.

Patrocinio

La cuestión de fondo debe centrarse en dos aspectos del patrocinio. El primero, por las cantidades cerradas por la camiseta, que en ningún caso es la mejor pagada del fútbol europeo según los rankings especializados, mientras que sí aparece como la primera en cuanto al número de camisetas vendidas. Este dato repercute en el Barça y en Nike, pero no en Spotify por la naturaleza del acuerdo.

La otra cara de esta noticia sobre la mejora del balance y de la cotización en bolsa de Spotify sí afecta, pero negativamente, al FC Barcelona, incluso más allá de la coyuntura actual, y se refiere al valor de los naming rights, fijado en 5 millones hasta la reapertura total del estadio y en 20 millones posteriormente y hasta 2034, aunque según algunas fuentes podrían ser más años de un acuerdo sometido, por Laporta, a una confidencialidad extrema.

Expectativas

Parece evidente, a la vista de las expectativas y de la proyección que la directiva azulgrana le quiere dar a Spotify, que el valor del nombre comercial del estadio azulgrana se incrementará con las obras y con los planes de promoción previstos, como acoger pronto la final de la Champions, pero sobre todo por el atractivo de ver jugar a Lamine Yamal y al equipo de Hansi Flick en los próximos años.

Al menos esa es la intención de Laporta y la lectura de las «grandes» recaudaciones de las que presume, junto con los ingresos previstos de las zonas VIP de nueva generación.

El papel de Darren Dein

¿Quién hizo mejor negocio, el Barça, Spotify o Darren Dein en su momento? Darren Dein, el amigo de Laporta, seguro, porque también se beneficiará de la ampliación reciente del contrato y parece que quien acabará ganando especialmente será Spotify, más allá de esta infantil relación causa-efecto de su alianza azulgrana de 2022 sobre su cuenta de resultados.

Lo que nadie vio venir es que si, como asegura Mundo Deportivo, el Barça tenía que producir el efecto de multiplicar por 500 el valor de sus acciones, Laporta debería haber incluido una cláusula de revalorización de los parámetros del patrocinio asociada a este incremento de su negocio.

No para llegar a 10.000 millones anuales para los naming rights, pero sí algo más que esos 20 millones que quedarán desfasados tan pronto como Limak acabe el estadio, a pesar de sus baches, y, por supuesto, en los muchos años de contrato que quedan. Quizás Darren Dein sí, asttamiento, incluyó una cláusula de mejora en su porcentaje como comisionista. Quién sabe.

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