El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que casi duplicará en un año el número de agentes cívicos en las calles, pasando de 66 a 118 durante los meses de verano. Este refuerzo se enfoca en los denominados espacios de gran afluencia (EGA), creados para proteger el tejido vecinal y comercial y reducir el impacto de la masificación turística. Se trata de la cifra más alta alcanzada hasta ahora.
El incremento resulta de la reciente incorporación de 33 nuevos agentes a los puntos más tensionados, como son la Sagrada Familia, la Rambla y el Turó de la Rovira, financiados con la fiscalidad turística. A estos se suman los 19 efectivos del Park Güell, consolidados desde el verano pasado. En total, el programa supera los 6,5 millones de euros de inversión.
La mitad de los agentes se destinan a zonas turísticas, mientras que el resto operan en barrios como los de Sant Antoni, La Barceloneta y Montjuïc. Su función es garantizar la convivencia, informar y advertir conductas incívicas, con capacidad de derivar casos a la Guardia Urbana. El refuerzo también impulsa la aplicación de la nueva ordenanza de convivencia.
Activos desde 2015 y gestionados por BSM, los agentes cívicos se han consolidado en la mediación y la prevención en los ámbitos de movilidad, residuos y comportamientos en el espacio público.












