La extrema derecha, principal beneficiaria de Menjometre.cat

La publicación en bruto de las ayudas y subvenciones que dan las administraciones catalanas es obra de un tal Guillem dels Comptesclars que, en cambio, esconde celosamente su identidad en las redes.

Bluesky
Menjòmetre

Guillem dels Comptesclars es un avatar que controla una nueva web llamada Menjometre.cat y que debería aportar a los ciudadanos una visión diáfana y aséptica de la gestión del dinero público. Pero en esta página todo es bastante estrambótico y hay que ponerlo en cuarentena. El 19 de marzo, el supuesto Guillem hacía público un comunicado que resumía la primera semana de vida de la web e intentaba escabullirse de las acusaciones de hacer propaganda de la extrema derecha y de manipular la información.

Afirma que la web es promovida por «una asociación que se financia con dinero que sale del bolsillo de los ciudadanos para dar de comer a sus propios miembros». Pero el nombre de la asociación se mantiene en el anonimato más absoluto, al igual que el de sus impulsores físicos e intelectuales. En círculos de la blogosfera indepe, se apunta que detrás puede haber grupos cercanos a Carles Puigdemont, pero también se apunta a una operación donde saca patita la ANC por debajo de la puerta, e incluso se habla de dinero que podría venir de fuera y que se invierten a mayor gloria del crecimiento de Aliança Catalana. Pero nadie sabe, en realidad, de dónde viene el dinero para sostener la web.

Es evidente que quiere ser un instrumento de agitación política al servicio de unos intereses. Y para ello mezcla conceptos, presenta ayudas estructurales de las administraciones como si fueran subvenciones irregulares, emite consignas políticas, toma partido y juega con la confusión.

«Ahora ya tenemos el Menjómetre. Una herramienta que mide, que cuantifica, que pone cifras a lo que antes solo era sospecha. Y con esta herramienta, podemos empezar a reescribir la historia», se dice en el manifiesto.

Elogios y críticas en las redes

En las redes tanto recibe elogios como críticas. Carlos Baraibar la situaba como «una copia ideologizada (no vinculada) de Subvencions.cat. Lo explica la Cristina Garde-Cano, doctora en comunicación y profesora de la UPF». Esta última publicó un extenso artículo donde denuncia que la web quiere ser una imitación de la Subvencions.cat del ingeniero Gerard Giménez Adsuar, «que desde hace años fiscaliza subvenciones y contratos públicos en Cataluña». Explica que activistas como el crítico gastronómico Miquel Bonet, el fundador del Instituto Ostrom o el CADCI loan la iniciativa, y concluye que «no hay, en la documentación pública principal, ningún vínculo formal con un partido concreto, pero el espacio discursivo es claro: catalanismo regeneracionista liberal, crítica sin alternativa a la partitocracia catalana y nacionalismo económico con estética tecnocrática.

El manifiesto del Menjómetro se construye sobre un uso intensivo de artículos posesivos: ‘nuestro país’, ‘nuestras fronteras’, ‘la cosa pública de nuestro país’, ‘el dinero de los contribuyentes’. Esta retórica insistente en torno al ‘nuestro’ no es meramente estilística: delimita un sujeto colectivo –’ciudadanos catalanes fastidiados’– y, desde luego, marca los límites del nosotros». Es decir, «hace una defensa del Estado del bienestar, pero la condiciona solo a los de ‘nuestra casa'».

Garde-Cano denuncia también que «no se limita a ofrecer ficheros CSV de bases de datos de contratación: propone un índice algorítmico que clasifica entidades como ‘menajdores’ y evalúa su impudicia. Esta capa no es neutral: selecciona, etiqueta y jerarquiza, y lo hace con una retórica que se acerca a un registro casi religioso». Finalmente, denuncia un «repertorio de falencias bastante recurrentes» que lo convierte en un instrumento que «hace el trabajo sucio de la extrema derecha».

A Guillem le molestó este artículo. «Pátina moral y copia ideologizada. Link de un artículo que nos tacha de nacionalpopulistas data-driven sin ningún dato. Creemos que un periodista sin pátina moral y sin ideologizar, primero podría contactar con el Menjómetro para verificar con la fuente», criticaba el promotor de la web.

Los supuestos inmuebles de Iceta

Acto seguido, aportaba otro post con una gran foto de Miquel Iceta y un mensaje de Héctor López Bofill, un ex-ERC que ahora estima Carles Puigdemont. Acusa al presidente del PSC y embajador ante la Unesco de tener un patrimonio de «27 inmuebles valorados en decenas de millones de euros. Pero ¿nadie le pide la dimisión?». Guillem le recomienda a López Bofill: «Quizás remendando el Menjómetre se puede encontrar la respuesta, por muy escondida que esté».

Claro que se trata de información incorrecta: los 27 inmuebles que le atribuyen a Iceta son, en realidad de una compañía familiar y no fueron comprados ahora, sino que hace al menos dos décadas que son propiedad de la empresa, donde hay varios socios. Solo una sencilla consulta en el Registro de la Propiedad desmiente esta información. Es como si a alguien que haya comprado acciones de CaixaBank le atribuyen la propiedad de las Torres Negras de la Diagonal.

En resumen, el Menjómetre empieza con mal pie, con oscurantismo y con un sesgo ideológico que debe tenerse en cuenta a la hora de buscar información en el portal, porque todo es muy estrambótico: el nombre de la plataforma, el nombre de su valedor y la propia presentación del contenido del portal. Todo demasiado sospechoso, aunque haya activistas como Jordi Graupera que saludan con entusiasmo la iniciativa.

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