El Parlament se suma a los esfuerzos para detener el fascismo, el racismo y los delitos de odio

El pasado jueves se puso en marcha una comisión para impulsar un pacto nacional para combatir de forma eficaz estos comportamientos.

Bluesky

El Parlamento de Cataluña cuenta, desde el pasado jueves 26 de febrero, con una «comisión de estudio sobre el fascismo, el racismo y los discursos de odio». «La comisión trabajará durante un año con el objetivo de impulsar un pacto nacional contra el fascismo, el racismo y los discursos de odio y establecer mecanismos para combatir estos fenómenos de manera eficaz, tanto desde la perspectiva de la prevención como del acompañamiento, la reparación y la protección de las personas, los colectivos y las entidades que más los sufren», según el comunicado distribuido por el propio Parlamento.

La comisión tiene por objeto «recoger información cuantitativa y cualitativa sobre la manifestación de estos fenómenos, su origen y las herramientas para combatirlos, y trabajará para identificar políticas y mecanismos de respuesta social para avanzar en el cumplimiento de la normativa europea e internacional en materia de derechos humanos y para defender la democracia y los derechos fundamentales de las personas.”. La decisión de constituirla se adoptó el 1 de octubre del año pasado, a propuesta de los grupos del PSC-Units per Avançar, Junts, ERC, los Comunes y la CUP-DT.

El socialista Christian Soriano fue elegido presidente de la comisión mientras que Andrés García Berrio, de los Comunes, será su vicepresidente y Marta Vilalta, la secretaria. Aunque PP y Vox se opusieron a la creación de la comisión han nombrado representantes. En cambio, Aliança Catalana, que también votó en contra de su constitución, no estará presente en ella.

Confundir odio y libertad de expresión

En el debate del Pleno que aprobó la puesta en marcha de esta comisión, la portavoz socialista, Elena Díaz, denunció que «los discursos de odio han pasado de ser marginales a ser una constante en espacios públicos en los últimos años». «La libertad de expresión no puede confundirse con incitar al odio. Tiene límites, como el respeto a la dignidad de las personas y la protección de los derechos humanos», dijo y advirtió que los discursos de odio son «la antesala» de la violencia.

Tània Verge, en nombre de ERC, pidió que se blinde la democracia porque «el fascismo no acaba de irse». Andrés García Berrio defendió la posición de los Comunes recordando las persecuciones y ataques a los migrantes en Torre Pacheco, Sabadell y Piera, mientras que el cupaireXavier Pellicer aprovechó para criticar a la extrema derecha independentista que lidera Sílvia Orriols. El diputado Francesc de Dalmases, en representación de Junts, incluyó la catalanofobia como una de las cuestiones que deberá tratar la comisión.

En el bando opositor a esta iniciativa tomaron la palabra Juan Fernández, del PP, Júlia Calvet, de Vox, y Sílvia Orriols, de Aliança Catalana. Fernández afirmó que «se pretende imponer un sectarismo y acallar aquello que no les gusta». Calvet calificó la comisión de «crimen contra la libertad de pensamiento» y Orriols dijo que «es la creación del relato político para permitir la censura y la deshumanización de la oposición».

Christian Soriano, en declaraciones a EL TRIANGLE, afirmó que espera que la comisión tenga su Plan de trabajo listo antes de un mes. Las comparecencias que tengan lugar prometen ser interesantes y necesarias en el combate contra el fascismo, el racismo y los discursos de odio que difunden la extrema derecha y la derecha extrema por Cataluña y en todas partes.

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