El 18 de abril de 2022, la empresa canadiense Citizen Lab publicó un informe que bautizó como Catalangate, según el cual los teléfonos de 65 personas partidarias de la independencia de Cataluña habían sido infectados con los programas espía Pegasus y Candiru. En aquel informe constaba que el teléfono móvil de Artur Mas, ex presidente de Convergència Democràtica de Catalunya y de la Generalitat, había sido infectado pero no se podía determinar cuándo ni cuántas veces. Este lunes 5 de mayo, Mas ha comparecido en la Comisión del Congreso de los Diputados que investiga la Operación Cataluña, pocas horas después de que RAC1 difundiera que Citizen Lab había hecho otro informe. En este nuevo informe se asegura, según RAC1, que el teléfono de Mas fue infectado con Pegasus 32 veces entre los años 2015 y 2020.
La emisora del Grupo Godó ha afirmado que se trata de un informe «inédito». No ha dicho quién lo ha encargado ni quién lo ha pagado. Afirma, eso sí, que Mas ha sido «la persona más perseguida del mundo» y que sufrió el segundo caso de espionaje documentado del mundo tras la periodista mexicana, Carmen Aristegui. La afirmación de que las 32 infecciones que dice Citizen Lab que ha detectado ahora representan el caso más elevado del mundo es ridícula. En los numerosos casos que hay de infecciones de teléfonos móviles con softwares espías los hay que superan de largo esta cantidad, Pero no hay que ir muy lejos. El teléfono de David Bonvehí, actual director general de Economía Social del gobierno de Salvador Illa y ex presidente del Partido Demócrata Europeo de Cataluña (PDeCAT), sufrió también 32 infecciones según el Catalangate que publicó Citizen Lab en 2022.
Tampoco es cierto que Mas sea el segundo caso confirmado de espionaje con Pegasus. En México se conoce el uso de este programa al menos un par de años antes que la primera infección que sufrió su teléfono que, supuestamente, fue el 14 de julio de 2015.
Que los datos del Catalangate de Citizen Lab no eran fiables ha quedado demostrado a lo largo de estos años. Los informes periciales que han hecho los mossos d’esquadra o empresas privadas de los teléfonos supuestamente espiados han dado resultados a menudo diferentes a los de la empresa canadiense, que siempre se ha opuesto a que los contrastaran investigadores independientes. Incluso, su director, Ronald Deibert, acabó rectificando su web para reconocer que Toni Comín no estaba entre las personas supuestamente espiadas. Deibert atribuyó el error a una confusión con las iniciales del ex consejero de Salud.
Lo que no había pasado nunca es que Citizen Lab se contradijera con Citizen Lab. Quizá por ello, el informe que ha presentado hoy RAC1 y que ha servido a Mas para anunciar que se querellará sin aclarar contra quién por este supuesto espionaje no se ha hecho público. Algunos medios de comunicación han afirmado que se trata de un informe publicado por Citizen Lab. No es cierto. En su portal no aparece ni tampoco lo han difundido Deibert o Elies Campo, el activista independentista que coordinó el Catalangate y que hace tres años que trabaja para la empresa canadiense que lo publicó.












