El caso de Frenkie de Jong es paradigmático y significativo sobre el modo de actuar despótico y perverso de una junta como la actual, capaz de emplear cualquier recurso a su alcance para mantener el relato mediático acomodado a las expectativas generadas desde antes incluso de 2021 sobre las malas prácticas en la gestión deportiva, en especial por lo que afecta a esa política de sueldos crecientes e inasumibles del primer equipo atribuidos a la etapa de Josep Maria Bartomeu como un lastre y un entramado casi criminal. Esta semana, a punto de recibir el alta y poder reaparecer para ayudar al equipo de Hansi Flick, el mediocampista de los Países Bajos se ha visto obligado a trazar su propio plan de comunicación y de imagen harto de que se le hayan venido colgando etiquetas injustas y embustes sobre su salario y condiciones.
De Jong, con una estrategia acertada y valiente, ha echado mano de los recursos del club como Barça One y del propio aparato de intoxicación interno de la prensa para desmentir categóricamente las mentiras que desde hace más de dos años ha vertido en los medios y en las redes sociales la propia junta de Joan Laporta, insistente y regularmente, con el único propósito de amargarle la existencia y doblegar su oposición a ser carne de un traspaso en los sucesivos veranos desde la llegada de Laporta. “Había cifras como 37 millones o algo así y la realidad está muy, muy lejos de eso”, ha declarado a la televisión del club en referencia a los bulos continuados sobre su salario anual que tanto han desgastado su imagen, acompañada de una campaña destructiva sobre su reticencia a operarse de la lesión de tobillo basada en que de este modo dejaba al equipo tirado expresamente. «Ni cobro 37 millones ni me he negado a operarme. La gente habló mucho de si tenía que operarme, que el club quería y yo no y no es verdad. Quedamos de acuerdo con los médicos que no operarme sería la mejor opción. No entiendo de dónde salen esas cosas, pero no es verdad. Entiendo que la gente se frustre porque no tenían toda la información, pues yo me he quedado en silencio», ha manifestado el jugador que, además, ha dado luz verde a que se hagan públicas y circulantes su nómina, filtrándose incluso documentos originales de su contrato.
Así, según lo que está firmado, De Jong cobra 19 millones de euros brutos esta temporada, más un variable de 4,2 millones en concepto de prima de fidelidad correspondiente a este curso y tiene en juego un bonus de 2 millones que solo percibirá si llega a jugar el 60% de los partidos oficiales de la campaña. En total, por tanto, el máximo posible ascendería a 25,2 ‘kilos’ brutos. Y lo mismo para el último año de contrato 2025-26.
Por comparar, Gundogan (33 años) tenía apalabrados 23 millones solo de salario para este curso, primas al margen, y se fue al City cobrando 3 millones por los meses de julio y parte de agosto trabajados con el Barça. «Me voy en una situación difícil, pero si mi marcha puede ayudar económicamente al club, eso me hace sentir un poco menos triste», dijo a modo de despedida.
Su compañero Lewandowski (36 años) se embolsará este año un mínimo de 32 millones y se asegurará otros 26 millones del cuarto año de contrato al que tiene derecho si disputa el 55% de los partidos, algo que parece perfectamente a su alcance.
Hay que tener en cuenta que De Jong firmó su actual contrato vigente, con una ficha al alza, el 20 de octubre de 2020 alargando su contrato inicial del 2024 al 2026 después de ser de los pocos de la plantilla que se avinieron a ayudar al club aplazando parte de su ficha como resultado de la bajada brusca de ingresos por la pandemia. Por eso, en la campaña 2020-21, su ficha bruta era de solo tres millones de euros. En la 2021-22 subió a 9,62 millones, en la 2022-23 y en la 2023-24 cobró 18 ‘kilos’ brutos y en la actual y la siguiente estará en 19 millones brutos. No obstante, a menudo su nombre ha circulado como uno de los ‘malos’ de la película del pasado de Bartomeu. RAC1, por ejemplo, ha repetido durante meses la misma información sobre la situación contractual del neerlandés: “De Jong le cuesta al Barça casi 39 millones de euros por temporada a partir de este verano (temporada 24-25), un total de 77 millones de euros. Este coste es a causa del dinero que se difirió cuando Bartomeu lo renovó hasta el 2026. Así, la directiva azulgrana se plantea dos diferentes vías para solucionar este problema: vender al jugador o que renueve”. Todo mentira.
Difícilmente se desdecirá o reconocerá este medio ni tantos otros que se han dejado intoxicar por los intereses de la junta de Laporta que, al filtrar falsedades sobre lo que realmente cobra De Jong, habían participado en perpetuar la exagerada campaña de acoso y derribo contra la anterior junta y al mismo tiempo habían dañado de forma irreparable la reputación de un futbolista que se bajó el salario inmediatamente que el club se lo propuso y que a cambio fue objeto de ataques mediáticos por tierra, mar y aire hasta ser pitado por la afición. Xavi llegó a sentarlo o a hacerlo jugar de central para presionarle y que aceptara ser traspasado por orden de Laporta.
En las cuentas reales del Barça, esta cantinela de los contratos crecientes y de la herencia insostenible también se ha revelado una entelequia y un montaje de la farsa laportista, pues tres años después de su llegada a la presidencia, la masa salarial que ascendía a 660 millones hoy es de 500 millones después de la salida de Messi, Griezzman, Coutinho, Dembélé, Piqué, Busquets y Jordi Alba, por citar a los jugadores más señalados por la actual junta de haber arruinado el club con sus nóminas. Lo que es seguro es que Messi se llevaba 140 millones, pues se publicó íntegramente su contrato en El Mundo del S.XXI, de esos 160 millones del diferencial entre el coste de las plantillas de 2020 (660 m) y el aprobado para la temporada anterior 2023-24 (500 m). Teóricamente, por tanto, el resto de los que se han ido, los que tanto saqueaban las arcas del club, se repartía entre todos los 40 millones restantes.
Se ve que no, que Laporta se han encargado de firmar otros contratos y otras amortizaciones prácticamente iguales o ligeramente por debajo, aunque solo porque LaLiga le ha impedido gastar todo lo que él quisiera. De no ser así, Laporta hubiera superado las nóminas de Bartomeu incluso sin fichar a otro Messi.
No se sostiene la desmesurada acusación de saquear la caja del club de la que han sido objeto esos jugadores que han hecho historia con el Barça o el propio Frenkie de Jong que, por otro lado, sigue manteniendo un elevado precio de mercado de 70 millones. Lógico que al presidente le siga haciendo la boca agua ante la posibilidad de deshacerse de él, quizá para fichar a otro Vítor Roque.













