Se cumplen siete años de los atentados de La Rambla y Cambrils del 17 de agosto de 2017, que tuvieron lugar semanas antes del referéndum del 1 de octubre de 2017. Atentado de Barcelona en el que Younes Abouyaaqoub decidió atropellar a los peatones que iban por La Rambla, matando a catorce y dejando un centenar con heridas. Acción que improvisó después de que por culpa de la explosión de Alcanar, fallara el plan de detonar en la Sagrada Família, el Estadio del Barça o quizás también en París bajo la Torre Eiffel, unas furgonetas cargadas de bombonas de butano y cientos de kilos de Triperóxido de Triacetona (TATP) conocido como la «Madre de Satán».
Younes es Jonás en árabe. La historia de Jonás de la Biblia se recoge con algunas diferencias en el Corán y también en el Libro de los Profetas de la Tanaj o Micra de los judíos. En Tanaj, la Biblia y el Corán se nos narra que recibió el mandato de Dios de ir a Nínive, la actual Mosul en Irak, para avisar a sus ciudadanos de que serían castigados por sus pecados. Según la Biblia, Jonás tuvo miedo, desobedeció a Dios y huyó en un barco. Barco que se vio sorprendido por una gran tormenta. Los marineros lo tiraron por la borda, siendo tragado por una ballena dentro de la cual Jonás se arrepentiría de haber actuado con cobardía y huido. Después de viajar en la barriga del animal, Jonás regresó a Nínive donde anunció a sus habitantes que la ciudad sería destruida en cuarenta días como castigo colectivo por sus pecados. Un castigo que Dios finalmente perdonó. El Corán en cambio nos dice que Younes no huyó y sí fue a Nínive, advirtió a sus ciudadanos que si seguían adorando estatuas y dioses equivocados, Alá les castigaría. Pero no le hicieron caso, dejando Younes la ciudad y marchéndose en un barco. Entonces el cielo cambió de color, se puso rojo como el fuego y la sangre, y los habitantes de Nínive, recordando lo que les había dicho Younes, convencidos de que una gran bola de fuego caería sobre ellos, se arrepintieron de su idolatría. Y cuando Younes volvió a Nínive, sus habitantes le eligieron como el líder que les enseñó a adorar al único dios, Alá, y a abandonar el deseo de representarlo en dibujos o esculturas.
La célula de Ripoll, creada por el imán, Abdelbaki Es-Satty, se diseñó siguiendo los llamamientos del Estado Islámico realizados desde Mosul para atentar en Europa. En Mosul, Nínive, Abu Baker al Bagdadi se había proclamado el nuevo califa que anunciaba que haría renacer el Islam, exportando a la práctica sin matices una visión de la religión que, interpretando literalmente el Corán, propone volver a la sociedad del siglo VIII.
El sábado 26 de agosto por la tarde, a la misma hora que se hacía la manifestación de repulsa en Barcelona en la que Felipe VI fue abucheado, se celebró una concentración en Ripoll en la que una de las que intervino fue Hafida Oukabir, hermana de Moussa Oukabir, abatido en Cambrils, y de Driss Oukabir, detenido por los Mossos, al ser quien alquiló las furgonetas y que se echó atrás a última hora de inmolarse como mártir. La hermana de Moussa y Driss hizo una intervención desde el escenario en la que casi dio parte de la culpa de los crímenes cometidos por los chicos a la sociedad de acogida. Y al terminar mucha gente se le abrazó pidiéndole perdón por nuestra islamofobia, que habría provocado que sus hermanos hubieran cogido el camino equivocado. Aquel 26 de agosto mientras Hafida Oukabir hablaba desde la tribuna en Ripoll se hacía la manifestación en Barcelona encabezada por Mariano Rajoy, Felipe VI, Carles Puigdemont y Ada Colau. Y en primera fila entre el Presidente español y el Rey, los organizadores pusieron una niña musulmana cubierta con el velo y con doble manga larga, y junto a Colau otra adolescente también con velo y manga larga. Quizás se quería comunicar que las niñas y chicas musulmanas condenaban los atentados, pero la imagen reforzaba la tendencia integrista de que una niña musulmana debe cubrirse todo el cuerpo.
Durante el juicio en la Audiencia Nacional que empezó en noviembre de 2020 se hizo público un video grabado por los chicos de Ripoll en la casa de Alcanar en el que aparecen Younes Abouyaaqoub, el conductor asesino de la Rambla, Mohamed Hichamy, fallecido en Cambrils, y Youssef Aalla, fallecido en la explosión de Alcanar, preparando chalecos explosivos mientras en catalán, castellano y árabe hacen todo tipo de amenazas y muestran su odio hacia Occidente. A Younes se le ve sonriendo con un chaleco explosivo señalando al cielo y Youssef envuelve con cinta aislante un cilindro de explosivos. «Alá nos ha prometido el Paraíso, a vosotros el Infierno», dice Youssef Aalla mirando a cámara. Hichamy, que está en segundo plano sentado sobre un colchón interviene: “¡os arrepentiréis de haber nacido, sobre todo vosotros, Mossos d’Esquadra mal paridos!” Younes en árabe añade “Protegeremos nuestra religión”. Pero a diferencia de vídeos habituales de yihadistas en los que justifican los atentados que se disponen a hacer, a menudo inmolándose, no hay ninguna referencia a los musulmanes fallecidos en Palestina o en Siria. Se disponen a matar por el simple hecho de ser una sociedad infiel como cuenta la historia de Younes-Jonàs en el Corán.
La forma en que se gestionó los días siguientes a los atentados, donde mucha gente en Ripoll tuvo la sensación de que se culpaba más a la sociedad de acogida que a las ideas del Estado Islámico y que se empatizaba más con las familias de los asesinos que con las víctimas de sus crímenes, tuvo mucho que ver con que Silvia Orriols lograra entrar como concejala en el 2019. Y el impacto de esas imágenes hechas públicas tres años después durante el juicio, tuvo mucho que ver con que Silvia Orriols ya como líder de Aliança Catalana ganara las elecciones con seis concejales en junio de 2023. Las dudas sobre el papel de los servicios secretos españoles o no haberse dado respuesta a porqué cuando el imán salió de la cárcel se anuló la orden de expulsión, evidentemente reforzaron lo que dijo el comisario Villarejo de que quizá se quería dado un sustito antes del 1 de octubre y se les fue de las manos. Sin los atentados, Aliança Catalana no habría arraigado políticamente, pero también ha tenido mucho que ver en su éxito la frustración de muchos independentistas por no haberse culminado el viaje a Itaca prometido. Si Vox necesitó añadir al discurso euroescéptico, xenófobo y ultracatólico, el elemento de que los independentistas iban a romper España, para despegar electoralmente, Aliança Catalana no hubiera entrado en el Parlament si sólo fuera una nueva versión de la desaparecida Plataforma per Catalunya de Josep Anglada. Aliança ha necesitado dos elementos más. «España nos envía islamistas para destruirnos», como dice Orriols, y el desengaño por no haber culminado la independencia.
Pero más allá de que sin los atentados no hubiera irrumpido Aliança Catalana, el 17-A fue el inicio de un período convulso para los Mossos d’Esquadra. Primero desarticulando la célula, si bien sin hacer autocrítica de por qué no se intentó herir sin matar -técnicamente hubiera sido posible- a algunos de sus miembros para poder despejar mejor las dudas y teorías conspiranoicas sobre sus autorías. Pero con esa desarticulación Mariano Rajoy y el ministro Zoido les cogieron ganas a los Mossos por haber dejado fuera de juego a la Policía Nacional y la Guardia Civil. Trapero se convirtió en un símbolo.
Después el papel del Mossos el 1 de octubre, el 155 y el juicio al Mayor del cuerpo que finalmente sería absuelto al convencer al tribunal de que tenían un plan para detener a Puigdemont si lo ordenaba un juez. Después un cambio de consejeros con Joaquim Forn, Miquel Buch, Miquel Sàmper y Joan Ignasi Elena con un proceso de nombramiento del Comisario Eduard Sallent como nuevo Mayor suspendido judicialmente a petición de los sindicatos. Y unos Mossos cabreados por las concesiones hechas desde el Palacio de la Generalitat para no castigar penalmente a los manifestantes que actuaron con violencia contra agentes durante la Batalla de Urquinaona y otros episodios de protesta. La Tocata y Fuga de Puigdemont de la semana pasada ha sido el último golpe para el cuerpo que, guste o no, ahora sí tenía una orden judicial que debía cumplir. Las caras de circunstancias o de enfado de la cúpula de los Mossos con la nueva consejera Núria Parlon y el Presidente Salvador Illa del miércoles en el Complejo Egara, hablan por sí solas. Ahora el presidente Illa ha puesto a la alcaldesa de Santa Coloma, Núria Parlon, como nueva consejera y a Josep Lluís Trapero como nuevo Director de la Policía de Catalunya. Considero acertado el regreso de Trapero. Tengo en cambio mis dudas de que Parlon sea la persona que necesita el Departamento y el Gobierno para devolver la estabilidad al cuerpo y para gobernar con dos partidos ultras en el Parlament a los que querrá hacerse cordones sanitarios dentro y fuera de la cámara, Vox y Aliança, que buscarán la polémica. En todo caso siete años después de los atentados y del 1 de octubre, toca ya que los Mossos dejen de ser motivo de controversia política y puedan realizar su trabajo sin sustos ni interferencias.









