Laporta se pone en modo ‘oposición’ porque así se siente más cómodo gestionando

Los incendios en torno al pluriempleo de Rafa Márquez, darle cuerda a Alexia Putellas para que desafíe al club desde la selección y la segunda operación de acoso contra Frenkie de Jong son alimentados desde dentro de la junta

Joan Laporta

Esta semana azulgrana se cierra con tres frentes abiertos que reflejan con absoluta fidelidad el verdadero estado de caos, precariedad y descontrol del laportismo. La desesperada e imprecisa aparición de Frenkie de Jong por verse envuelto, otra vez, en una maniobra de acoso no menos torpe y exasperante de la junta, la posibilidad de que Alexia Putellas reaparezca con la selección sin el alta médica del Barça, y el delirante conflicto en torno a las horas extras de Rafa Márquez sugieren que, además de haber perdido el control real de la dinámica interna del club, Joan Laporta tampoco es capaz de gestionar ni apagar cada uno de los incendios diarios que entretienen a la prensa entre partido y partido del Barça de Xavi.

Con todo, sin embargo, conociendo el talante y el estilo laportistas, basados en la improvisación, el capricho y sobre todo en sus propios intereses personales, tampoco puede descartarse que sea el propio núcleo duro del presidente, y él mismo, origen de la primera chispa y el acelerante de cada incendio.

A Rafa Márquez, responsable técnico del filial y hasta esta semana candidato preferente a la sucesión de Xavi, bien antes del 30 de junio o a partir del 1 de julio, le han cortado las alas desde dentro, de eso no cabe la menor duda, pues el fuego de la polémica provino directamente de una filtración a la prensa sobre la imprudente y absurda acción publicitaria de Márquez a favor de una casa de apuestas online mexicana. La filtración llegó con la implícita confirmación del «estado de indignación» de la directiva por esta situación absolutamente prohibida por los contratos de los profesionales y por la normativa de LaLiga. La reacción oficial fue la de enviar el caso al compliance/amigo del presidente que, como es lógico, determinará lo que Laporta decida.

La actuación de Rafa Márquez, se mire por donde se mire, es sancionable sin necesidad de ningún informe y motivo más que suficiente para apartarlo de sus funciones si lo que realmente se pretende es ofrecer al mundo una imagen limpia de adhesión inquebrantable a los valores del deporte y, en cualquier caso, alejada de la promoción de las apuestas deportivas que, dramáticamente, provocan graves adicciones entre los más jóvenes. La infracción resulta especialmente intolerable por parte de alguien que, además, es responsable de un equipo de promesas y del que se espera una actitud ejemplar. La pregunta es si Laporta utilizará este episodio para renunciar a Márquez como alternativa a Xavi, ahora que varios de los entrenadores de primer nivel como Hans Flick, Thomas Tuchel, Julian Nagelsmann o Jurgen Klopp, los que teóricamente Laporta no pudo fichar para el banquillo del Barça cuando pudo elegir como sustituto de Koeman -hasta por dos veces, sin decidirse-, están ahora en el mercado y sin trabajo, aunque también es cierto que si han acabado en el paro es a causa de su mal rendimiento en sus últimos equipos. La sensación es que ahora mismo, con el plan de gasto que le espera a Laporta, sin margen para nada, ni Laporta ni nadie sabe realmente qué hacer más allá de esperar a ver qué pasa cada semana en la esperanza de que el equipo siga el máximo de tiempo vivo en la Liga y en la Champions. Tampoco no se espera que el Barça renuncie al patrocinio de 1XBET, un portal de apuestas que forma parte del panel de patrocinadores del club desde hace bastante tiempo sin que esta circunstancia haya propiciado ningún rechazo social ni debate sobre la conveniencia de aceptar dinero procedente del ámbito del juego, específicamente de las apuestas deportivas.

Si representa que enviar la actuación de Rafa Márquez al compliance es una forma de aplicar con cierto rigor los códigos de control y disciplina, la audacia de Alexia Putellas, que ha preferido seguir la última fase de su recuperación con la selección y no en el Barça, sigue a la espera de una reacción más o menos formal de la junta, que por ahora ha preferido callar a la espera del desarrollo de los acontecimientos. Ayer mismo, sin embargo, la seleccionadora Montse Tomé no descartó que acabara jugando unos minutos en cualquiera de los dos partidos previstos, el primero contra Países Bajos este viernes y el segundo contra Alemania el domingo, ambos de carácter oficial en la disputa de la UEFA Women’s Nations League y clasificatorios para los JJOO de París.

¿Cómo reaccionará el club a esta situación que, cuando menos, supone un desafío a la autoridad y tutela del FC Barcelona? ¿Qué ocurre si, estando de baja médica del Barça, juega y se lesiona con la selección española? El escenario, por más que ha sido rebajado mediáticamente a petición y voluntad de la propia junta, resulta dantesco y desde luego bastante revelador del grado de tensión y falta de diálogo con una futbolista que acaba contrato el 30 de junio próximo y ha rechazado, hasta ahora, la oferta de renovación a la baja que tiene sobre la mesa. Todo indica que la escalada de esta tirantez entre ambas partes aumentará con el paso de los días, aún más si se acaba confirmando una reaparición al margen de las pautas médicas del Barça, hecho que causaría un precedente excepcional en el ámbito del fútbol, no solo en el fútbol femenino, y que complicaría casi definitivamente la posibilidad de un entendimiento. Laporta ha fijado un tope salarial para la sección y, si no se mueve de esta posición, Alexia se marchará libre para elegir equipo la próxima temporada lejos de la órbita azulgrana, habrá que ver si después de una agria polémica o bien en son de paz si este episodio no acaba por agriar su relación con el equipo y con la institución.

Finalmente, la explosión del caso Frenkie de Jong se debe exclusivamente a la reactivación del acoso mediático propiciado desde la junta contra el jugador de los Países Bajos, que ya sufrió un verano de anterior de mobbing descarado debido a la misma necesidad, ahora más perentoria, de un traspaso que deje dinero abundante para equilibrar un poco las cuentas. Aquella operación se frustró porque el futbolista, lejos de sentirse impulsado a abandonar el club, decidió no aceptar ninguna propuesta ni formar parte de ese negocio urdido a sus espaldas. Ahora la historia se puede repetir, puesto que la junta ha enviado a determinada prensa a fomentar, basándose en su salario y en que se está pensando si aceptar una oferta a la baja a partir de 2026, una imagen de jugador pesetero y de bajo rendimiento con relación a las expectativas y posibilidades reales de su talento. No deja de ser un contrasentido, por parte de Laporta y de su Gestapo, alimentar el bajo rendimiento de Frenkie de Jong y, al mismo tiempo, filtrar que solo lo dejaría salir por 100 millones de traspaso. Hasta puede ocurrir que De Jong, molesto por esta situación, solo acepte irse en una operación que al Barça apenas le cubra la cantidad pendiente de su amortización. Desde luego el futbolista, bastante torpe en la rueda de prensa del martes, donde acusó a la prensa en general sin precisar qué medios eran los colaboracionistas y quién está realmente detrás de esa campaña en su contra -es decir, la propia junta y sus mantenidos como Lluís Carrasco-, empieza a estar desorientado y cabreado en medio de otra polémica avivada por la propia inercia de un estilo de gestión laportista, que parece más cómodo atacando a alguien o a algo que defendiendo los intereses de club.

(Visited 88 times, 1 visits today)
Facebook
Twitter
WhatsApp

NOTÍCIES RELACIONADES

avui destaquem

Deja un comentario