La pifia de Barça Studios también frena la llegada del goleador Vítor Roque

El delantero que Laporta le prometió a Xavi para enero, más caro que Neymar, no podrá fichar por culpa del margen salarial afectado y porque nadie quiere invertir en el negocio audiovisual y digital del Barça

Joan Laporta

Medios regularmente bien informados sobre el Barça han asegurado que el joven goleador brasileño Vitor Roque no aterrizará en Barcelona cuando se abra el mercado de invierno. Lo dan como algo irreversible pese al enorme deseo de Xavi de disponer de otro ‘nueve’ puro en el equipo por si el equipo pudiera necesitar de pronto un abrelatas en el área contraria. Aunque Lewandowski estuvo inspirado el domingo ante el Alavés y solucionó otro mal partido del Barça, el entrenador es plenamente consciente que el goleador polaco, por edad y por rendimiento, no será el mismo que el del año pasado y quisiera disponer de una alternativa si, como ya ha ocurrido esta temporada, se lesiona o debe buscar un revulsivo en algún partido que se atasca.

Las noticias sobre la imposibilidad de traerlo antes del 31 de enero no han tenido el eco ni la resonancia que se correspondería con una situación realmente grave de la economía azulgrana. Si Roque no puede llegar para reforzar la delantera, tal y como se había anunciado y pactado, es por culpa del margen salarial del Barça de Joan Laporta, pendiente todavía de desbloquear la venta de Barça Studios y de poder compensar el gasto que supone darle de alta en las condiciones acordadas con el Athletico Paranaense por 30 millones más 31 en variables. Una losa para los estados financieros del club, sometidos al cruel y persistente castigo de la compulsión por fichar de Laporta, irreprimible incluso frente a la realidad que ahora le niega la llegada del joven brasileño.

La razón de ser de esta parálisis de su sistema financiero sigue siendo, además del apalancamiento excesivo y en buena parte inútil, esa operación funesta de Barça Studios, ahora nuevamente varada en ese pantanal de promesas incumplidas que, de forma resumida, ha acabado generando un ingreso de apenas 40 millones sobre una necesidad de tesorería de 200 millones según lo pactado en la venta original en verano de 2022.

La angustia comenzó cuando al final de 2022 no se cumplió el pago de los 60 millones que, de forma confusa, el club había atribuido a los compradores del 49% (Orpheus Media y Socios.com) mientras que ambos coincidieron en excusarse precisamente en que no existía ningún compromiso. Los hechos demostraron que Laporta improvisó esa operación porque llegó corto de margen salarial al mercado de verano del pack Lewandowski presumiendo que en los siguientes meses vendería jugadores o conseguiría patrocinadores a tiempo de poder prescindir de esa capitalización.

Como se había pactado, Orpheus Media y Socios.com se quitaron el ‘muerto’ de encima sin ninguna penalización ni responsabilidad abriéndose una brecha que siguió abierta cuando llegó el cierre del verano siguiente de forma que Laporta sólo pudo cerrar el fichaje de Oriol Romeu por apenas 3,5 millones. El resto, a base de pescar en el mercado de los ‘elefantes’ que quedaban libres y recurrir al alquiler de los jugadores de Jorge Mendes que, por diferentes motivos, no tenían mercado. Lo sorprendente fue sumarle encima el coste de un delantero de Brasil menos conocido y mucho más caro que Neymar, por el que no competía ningún otro club grande a diferencia del terrible pulso que Rosell mantuvo con Florentino Pérez por aquel fichaje.

Más de 60 millones y, de nuevo, otras comisiones escandalosas que a la larga pesarán sobre un chico sobre quien el propio Deco, director del fútbol del Barça, había asegurado que aterrizaría en Barcelona este invierno. Eso le dijo Laporta, lo mismo que a Xavi.

Ahora, como, por otra parte, era previsible, Laporta no pudo cerrar la vieja herida de la falsa venta de Barça Studios, que le obligó después de todo a avalar con su patrimonio personal si quería, por lo menos, mantener la plantilla con la que finalmente empezó la temporada.

En el camino, un comunicado oficial de primeros de agosto de este año asegurando que un fondo de inversión alemán, Libero, y una consultora holandesa habían firmado el compromiso de cubrir los 60 millones adeudados por Orpheus Media y Socios.com, de los cuales avanzaron 20 millones aportados por una misteriosa sociedad chipriota, o croata según otras fuentes. Hoy, sin embargo, fuentes del club confirman que Libero ha admitido serios problemas para encontrar los fondos necesarios, una situación que, de rebote, ya ha arruinado esa otra fantasía de capitalizar los activos audiovisuales y digitales a través de su salida en el Nasdaq de Nueva York.

No hay quien se interese por una división de negocio del Barça que apenas ha facturado medio millón el último ejercicio. La venta de Barça Studios, además, se enfrenta a nuevos vencimientos de pago dentro del año 2023 que seguramente no se cumplirán y que acabarán forzando, si no lo remedia un traspaso, otro agujero en el plan de viabilidad pactado con LaLiga. Por eso no se espera que la solución mágica pueda llegar a tiempo de abrir el mercado de invierno, con el agravante de haber contabilizado como ingreso el valor de 208 millones atribuidos al 51% de esa compañía, Barça Studios, que en la práctica aún no ha podido vender el 20% del 49% puesto en venta desde hace un año.

A falta de conocer las condiciones de pago acordadas con el Athletico Paranaense, el club brasileño tiene complicado cobrar ese millonario traspaso que casi con toda seguridad no se concretará en libros hasta el día 1 de julio de 2024. ¿Quién sabe cuántos Vitor Roque más habrá querido fichar Laporta, sin dinero, hasta entonces?

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