“He visto cosas que vosotros no os creeríais. Dirigentes políticos independentistas metiéndose en jaulas en las plazas de los pueblos. Vecinos llevando urnas del 1 de octubre de procesión en Semana Santa. Gente pegándose con cinta aislante amarilla a árboles. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”. Este podría ser un buen resumen del porqué ‘El brazo friki del Procés y del Posprocés’ (Ediciones Hildy), de Joan Ferran es un libro necesario. Porque de aquí a una década muchas de las cosas que han pasado en la Cataluña procesista parecerán pesadillas que nunca ocurrieron. Y sí pasaron, y es bueno que haya un testimonio en forma de libro de muchos de los esperpentos que se hicieron.
Ferran no hace una crítica de los postulados ideológicos del independentismo catalán. Aunque no los comparte, dado que él nunca ha creído en los nacionalismos, deja claro en este libro que él respeta la ideología de sus adversarios políticos. Lo que no respeta son las frikadas, los comportamientos alucinantes que algunos de los ‘padres de la patria’, y sus adláteres y pelotas, tuvieron durante los años álgidos del Procés y del Posprocés. Porque cuando Pilar Rahola monta una y otra vez numeritos en las televisiones, con su lazo amarillo en la solapa, no lo hace solo por ideología, lo hace para intentar subir la audiencia y justificar el elevadísimo sueldo que cobra, antes en TV3 y ahora en 8TV. Cuando Joan Canadell pone una careta de Carles Puigdemont en el asiento del copiloto de su automóvil lo hace porque espera un buen rendimiento de su ocurrencia. Y lo consiguió en forma de escaño en el Parlament y consiguiendo una agenda de contactos digna de envidiar.
Este libro es como aquellas paradas de feria de antaño, en la que en cada una hay un personaje a cuál más curioso y siniestro, que despierta admiración y asombro. Solo que aquellos se ganaban la vida honradamente, exhibiéndose a la curiosidad del público a cambio de unas monedas, a menudo explotados por unos empresarios sin escrúpulos. Los frikis separatistas, en cambio, viven del dinero público, sus prebendas van en detrimento de los recursos para la sanidad o la educación pública y son cómplices de una ideología supremacista que desprecia a los catalanes no independentistas. Es curioso que personas que creen que Santa Teresa de Jesús es catalana o son capaces de perseguir al autobús de la línea 155 (en Montcada i Reixac) para denunciar la “opresión española” se crean superiores y se atrevan a despreciar a sus convecinos llamando colonos” o “ñordos” a los que no son secesionistas. La ignorancia es atrevida.
El autor denuncia como TV3 ha sido un imán para los frikis secesionistas, ya que al darles cancha provocaba una competición entre ellos para ser cada vez más estrafalarios y garantizarse así más cuota de pantalla. La televisión que pagamos todos los catalanes se ha hinchado a promocionar “astrólogos por la República”, “jubilados por la República”, a un personaje cuyo mérito era coger un megáfono y gritar “bona nit” desde las afueras de la prisión de Lledoners a Oriol Junqueras y su banda o a cualquier ocurrencia que los Canadells o Tonis Albàs tuvieran en mente. Sin olvidar a los que el periodista Ramón de España definió como la “Brigada Lincoln separatista”, los refuerzos allende el Ebro, o allende los mares, que por interés se pasaron con armas y bagajes a las tropas del lazo amarillo, como Sor Lucía Caram, Beatriz Talegón o Ramón Cotarelo.
Tampoco faltan los “serios”, los que teóricamente son los “padres de la patria”, pero que crearon el campo de juego para que el frikismo secesionista floreciera, desde Jordi Pujol a Quim Torra. Ellos vistieron la púrpura del poder, pero sin su concurso jamás habrían conseguido ningún eco los que defienden que Cervantes es catalán o los que buscaron llegar a acuerdos con Rusia para que su ejército protegiera a la futura República Catalana. El ‘Procés’ fue un despropósito total, que trinchó a nuestra sociedad y que ha dejado heridas que tardarán décadas en cicatrizar, si es que se consigue. Quedará este libro como una ‘freak parade’ nacionalista, porque si el sueño de la razón produce monstruos, la pesadilla independentista ha generado un sinfín de personajes patéticos y, sobre todo, oportunistas.










1 comentario en «‘El brazo friki del Procés y del Posprocés’ o los subproductos del independentismo»
Pero… el DAÑO que se ha hecho a la sociedad catalana ¿QUIEN LO PAGA??