Llamamiento federalista para un entendimiento lingüístico en Catalunya

"Las lenguas deben servir para hablarnos, no para enfrentarnos", reclama el manifiesto que promueve su uso "como elemento comunicativo, de riqueza y crecimiento personal"

Un moment del debat que va tenir lloc a la Primera Jornada de Polítiques Lingüístiques dins una Espanya federal

Federalistes d’Esquerres (fed) dio a conocer ayer un “Llamamiento federal para el entendimiento lingüístico” que reclama que “nuestra sociedad y sus representantes deben amparar el idioma del respeto y la fraternidad. Las lenguas deben servir para hablarnos, no para enfrentarnos”. “Este es el llamamiento del federalismo. Respeto a la diversidad y uso de las lenguas como elemento comunicativo, de riqueza y crecimiento personal”, señala el manifiesto leído en la clausura de la Primera Jornada de Políticas Lingüísticas dentro de una España federal, que se celebró este sábado en L’Hospitalet de Llobregat. En ella participaron historiadores, expertos en Derecho Constitucional, traductores, escritores y representantes de la Asamblea por una Escuela Bilingüe.

El manifiesto comienza recordando que “estos últimos años, marcados por el “procés” y la respuesta judicial a su desafío, han sacudido profundamente a la ciudadanía catalana. Han dejado heridas abiertas entre catalanes y un poso malsano de incomprensión y desconfianza con el resto de España. Algunos consensos fundamentales, que permitieron la transición democrática y la recuperación del autogobierno, se han ido desvirtuando. La aspereza de los acontecimientos los ha resquebrajado y ahora necesitamos formularlos de nuevo. Uno de estos consensos heridos es el que hace referencia a la lengua. El acuerdo sobre la lengua fue decisivo en la cohesión de los ciudadanos durante el período de recuperación democrática. La voluntad de promover la lengua catalana. Arrinconada bajo la dictadura tenía un enorme potencial unificador. Reunía los anhelos de reconocimiento y plenitud en el uso de su lengua de la población catalanohablante y las aspiraciones de progreso y convivencia en igualdad de los “otros catalanes”, aquellos hombres y mujeres venidos de toda España, que fueron mano de obra en las fábricas y savia de un movimiento obrero y vecinal decisivo en la conquista de las libertades ciudadanas”.

Continua el texto lamentando que “con el paso de los años y los cambios que hemos vivido, este impulso se ha ido agotando. El ascensor social ha dejado de funcionar. Las desigualdades se han enquistado y se han agravado con las sucesivas crisis. El catalán ha ido perdiendo atractivo como lengua asociada a la promesa de un mejor mañana para las nuevas generaciones”. Federalistes d’Esquerres considera que “la segregación escolar ha significado no sólo un distanciamiento según los niveles de renta sino también una pérdida de mixtura entre alumnos catalanohablantes, castellanohablantes o hablantes de las múltiples otras lenguas que las oleadas migratorias de la globalización han llevado a Catalunya. Y mientras esto sucedía, una idea iba impregnando toda una franja de la sociedad: la idea de una identidad nacional catalana definida en torno a una sola lengua. La noción de «lengua propia» se ha ido tiñéndo de exclusión. En lugar de simplemente designar el catalán como el habla surgida en un determinado territorio, ha pasado a sobreentender que el castellano, presente desde hace siglos en Catalunya, sería una lengua ajena a su cultura. Un idioma de imposición. La Generalitat y los medios públicos han abonado durante años ese sentimiento”.

El documento analiza a continuación la traslación de esta noción al ámbito educativo y lamenta que ha tenido como consecuencia que «el catalán se ha convertido en antipático para un número creciente de alumnos». “Algo se está haciendo mal. Es de sentido común que la proporción de materias impartidas en los distintos idiomas siga criterios pedagógicos y se adapte a las necesidades del alumnado y el entorno sociolingüístico de cada centro. Tampoco parece discutible que, a pesar de la centralidad vehicular del catalán, el castellano no puede convertirse en marginal, ajeno a la adquisición viva de conocimientos. Un correcto aprendizaje del castellano requiere que algunas asignaturas se hagan en esta lengua (como ya se hace en muchas escuchas concertadas y privadas). Sin embargo, tenemos un grave problema cuando el tratamiento escolar del castellano es vivido como una discriminación. También tenemos un grave problema si la exclusión del castellano en las universidades nos aleja del intercambio académico con el resto de España y con Iberoamérica”, reflexiona el documento.

El Llamamiento concluye que “por el camino de los agravios y las astucias, las cosas sólo pueden envenenarse. No queremos guerras lingüísticas. Ni queremos un país de comunidades etnolingüísticas separadas. Esto sería contrario a las mejores tradiciones democráticas de Catalunya y un obstáculo a su progreso. La mayoría de ciudadanos catalanes tenemos voluntad de entendimiento en Catalunya y proyección de su potencial cultural de puertas hacia fuera. Es necesario que el catalán, así como el resto de lenguas de España, se escuche con normalidad en las instituciones empezando por el Senado. Es necesario que el Estado las ampare y promueva la difusión de su producción literaria, artística o audiovisual. Se necesitan consensos que nos protejan de la manipulación y los excesos. Es necesario que el catalán, presente en los ámbitos académicos europeos, lo sea también en la propia UE”.

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