Medio Natural abre un expediente para proteger a las cigüeñas amenazadas de Lleida

La Paeria está derrocando los silos del barrio de Pardinyes, a pesar de la oposición de vecinos y ecologistas

El director general de Políticas Ambientales y Medio Natural de la Generalitat, Marc Vilahur, ha decidido tomar cartas en el conflicto de los silos del barrio de Pardinyes, en Lleida, donde vive, desde hace más de 20 años, una importante colonia de cigüeñas. En la actualidad, el Ayuntamiento (Paeria) está procediendo al derribo de estos grandes edificios, dejando sin nidos a estas aves, que disfrutan de protección legal como especie amenazada, y perturbando su hábitat.

En una comunicación enviada a las entidades ecologistas Ipcena y SEO BirdLife, Marc Vilahur informa que ha abierto un expediente, encargado a la subdirección de Biodiversidad, para averiguar si los trabajos que se están ejecutando en Pardinyes afectan a esta colonia de cigüeñas, considerada la más importante de Cataluña. El derribo de los silos ha comportado la destrucción de 17 nidos de cigüeñas y hay 10 más que, en principio, no se tocarán, pero que están amenazados por la proximidad de las obras.

Las cigüeñas disfrutan de un periodo de especial protección, que empezó este pasado 5 de febrero, para facilitar su apareamiento y reproducción. Es por eso que las entidades Ipcena y SEO BirdLife denunciaron ante la Generalitat que las obras de desmantelamiento de los silos de Pardinyes vulneran esta normativa proteccionista y que, en consecuencia, se tenía que ordenar la paralización de las máquinas.

Por su parte, la titular del Juzgado de instrucción n. 2 de Lleida ha reclamado en el Ayuntamiento que le detalle, en un plazo de cinco días, qué pasa con los nidos de las cigüeñas de Pardinyes. En concreto, quiere saber si los nidos que han sido destruidos han sido sustituidos por otros, de acuerdo con las instrucciones que dio la Generalitat para autorizar las obras de derribo de los silos.

La Paeria promueve que en los terrenos que ocupan estos edificios se construya, con posterioridad, un macro-albergue para acoger a los temporeros de la fruta. Esta operación cuenta con el rechazo frontal de los vecinos del barrio de Pardinyes, que defienden que los silos son un patrimonio agroindustrial que hay que proteger y que la llegada de los temporeros irregulares se produce durante una corta época del año.

Para cubrir esta necesidad asistencial, los vecinos consideran que no había porqué derrocar los silos y que se podrían condicionar los bajos para convertirlos en un albergue temporal. Pero el “paer” (alcalde), Miquel Pueyo, y su teniente de alcalde de Urbanismo, Toni Postius, han decidido tirar millas y han empezado el derribo de los silos, sin tener en cuenta la opinión de los vecinos ni el bienestar de las cigüeñas que viven en ellos.

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