Las plagas fuera de control y la plaga de las contradicciones institucionales

De hecho, queridos lectores y lectoras, me quedo corto con el título. Pero llega un momento en que uno se cansa de tanto cuestionar y a veces “destruir”, y aunque somos unos cuantos los que no desfallecemos alertando, las momias ni se mueven… Si ya no se movían hace unos meses (la pandemia les fue como anillo al dedo…) ahora tienen a favor el viento que sopla, que, atizado por la canícula, ha convertido Cataluña en el país del carpe diem.

En octubre la bofetada será sonada, pero mientras… a vivir que son dos días. O como dicen Santiago Niño-Becerra, a nivel económico, y Fernando Valladares a nivel climático, “a disfrutar del último verano”. Por cierto, no será el último verano para el repetido y cansino final del petróleo de algunos científicos alarmistas-colapsistas sobre el peak-oil y los combustibles fósiles, que están alarmando a muchos hace tiempo, desviando la atención sobre la emergencia climática y las medidas urgentes que deberían tomarse. Como podemos observar los combustibles fósiles gozan de una “mala” salud de hierro. Antes sufriremos los tipping-point (puntos de inflexión bruscos) del cambio climático que por lo visto no merecen especial atención para estos científicos. Pero vamos a las plagas, que de eso se trataba…

Con muy pocas semanas de diferencia, casi días en algún caso, se han detectado y publicado una serie de descubrimientos naturalistas, en torno al cabo de Creus y el Empordà, que más allá de su debida homologación científica, nos resultan bastante sorprendentes, dado el deterioro de la biota en nuestro entorno, por la desertificación y el calentamiento global combinados. ¿O puede ser por eso precisamente?

Por un lado, un insecto nunca visto en Cataluña, en Vilajuïga, que según algunos analistas está desaparecido, tiene millones de años y pertenece al Jurásico.

Por otra, un mejillón gigante o nacra detectado en el cabo de Creus, en las praderas de posidonia del fondo marino y que ya hace años se da por desaparecida.

Por otra, la floración de gram (una flor masculina) en los prados marinos del golfo de Roses, una observación sorprendente en los herbazales de la costa.

Finalmente, el descubrimiento, vete a saber si fortuito, pero bien hallado, de una nueva alga invasora en las islas Medes, que parece ser que fue detectada ya en el cabo de Creus hace dos años, y que es la más agresiva y depredadora del Mediterráneo.

Estos descubrimientos, todos en proceso de validación científica, se producen en un contexto en teoría poco favorable a la biodiversidad, y de hecho, en un marco de desaparición de especies. Más aún en un contexto de proliferación de especies invasoras, producto del calentamiento global y la globalización como ya es sabido. Lo sorprendente es que sean noticia estos descubrimientos a bombo y platillo, y en cambio no se sepa cómo están evolucionando la multitud de plagas que los expertos en salud ambiental están advirtiendo a las instituciones que están fuera de control este verano, y más con las actuales temperaturas.

Que la avispa asiática se detectara por primera vez en el Alt Empordà y después se haya expandido por todas partes podría ser un buen motivo de investigación. Que la procesionaria del pino esté fuera de control y llegando a cotas de altura nunca vistas (hasta 2.000 metros) debería ser motivo de movilización científica, institucional, forestal y sanitaria (dado su efecto alérgeno y pirocombustible). Que la mariposa del boj siga su curso de expansión, pese a su incipiente control, debería ser motivo de preocupación. Ciertamente lo es la expansión del mosquito tigre, que por fin empieza a preocupar a las instituciones, pues, con el aumento de temperaturas, los vectores de contagio de enfermedades tropicales son más posibles. Que la garza marbreada esté arrasando los campos gerundenses y que la demarcación de Girona esté ya invadida al 100% por esta plaga, en comparación con el resto de Catalunya debería ser motivo de alarma.

En fin, la lista sería larga y no querríamos menospreciar otras plagas ya conocidas: jabalíes, roedores, cucarachas, mosca negra, etc. La cuestión es que hay más motivos para estar atentos, observadores y vigilantes de la creciente tropicalización en curso y emplear más recursos públicos, que hallazgos efectistas por singulares que sean.

Ahora bien, si esto de por sí ya es una paradoja, lo que ya es realmente un escándalo, pues el contraste es aterrador, es que todo ello se produce en el marco de una eclosión de investigaciones científicas por parte de una serie de universidades, lideradas por la Universidad de Girona, donde sin encargo de ningún ayuntamiento, ni de la Diputación, ni de la Generalitat -por tanto, por libre- se consiguen jugosos fondos, en un caso de 247.000 euros y en el otro de 1.500.000, para realizar estudios e investigaciones, en el primero sobre el impacto que tendrá en el fondo marino, un “indeterminado” parque eólico marino frente a la Bahía de Roses (cuando todavía no ha salido a información pública, ni se sabe cuál será el proyecto definitivo, ni dónde estará ubicado, ni si serán 9, 20 o 50 aerogeneradores, etc.).

En el mismo sentido, en el segundo caso, también sin encargo de ningún ayuntamiento, ni la Diputación, ni la Generalitat (ni el Estado, por cierto), dedicará 1.500.000 euros a investigar y tener instrumental de última generación (incluido un submarino de investigación), para poder estudiar con más recursos y precisión los fondos marinos de la costa catalana. En ningún caso se hace mención al objetivo que debería ser prioritario en estos momentos: la emergencia climática y cómo se concreta la evolución de los impactos del cambio climático en el Mediterráneo occidental.

Por poner unos ejemplos:

1.- Cómo sigue evolucionando el cambio de las corrientes marinas en el Golfo de León y frente a la Costa Brava (pues hace años que no se sabe cómo están las investigaciones), fruto del cambio climático regional. Sería bueno saber el cambio, intensidad y circulación de vientos y especialmente de la tramontana.

2.- Cómo evoluciona el aumento de la temperatura del agua en superficie, a 20 o 50 metros de profundidad y el nivel del agua, como hace casi 40 años está midiendo Josep Pascual en L’Estartit, un apasionado del mar, con medios e instrumental hecho por sí mismo (medidas que facilita hace años al propio Servicio Meteorológico de Cataluña).

3.- Cómo incide la acidificación del mar fruto de las continuas y crecientes tormentas de polvo y arena sahariana, que ahora ya son continuas y no esporádicas, como cuando se realizaron los primeros estudios en 1999-2003 y los segundos estudios en 2003 -2009 y que entonces ya apuntaban maneras.

4.- Cómo incide la aridificación y desertificación en el Alt Empordà, como comarca más afectada, fruto del calentamiento regional y local, pues también hace años hay estudios hechos y parecería que sean o bien un secreto o que bien no tengan continuidad.

5.- Cómo evoluciona el aumento medio de temperatura en Cataluña, en relación a niveles pre-industriales (1,8º), el más alto del Estado español, y por tanto de Europa, y cómo se concreta su máximo, con epicentro en el Pirineo oriental, entre la Cerdanya y el Ripollès (omito el nombre de la localidad para preservar su posible estigmatización en las redes), ¡¡¡con un 3,2º de aumento medio de temperatura!!! (no deja de ser una burla, cuando tanto se habla del umbral a no superar del 1,5º de los Acuerdos de París).

 

Como podemos ver, hay motivos para realizar investigación y seguimiento y muchos. De hecho, las universidades y los centros de investigación no deberían dar abasto con encargos de los ayuntamientos, la Diputación y la Generalitat de Catalunya, pues la demarcación de Girona es una bomba de relojería climáticamente hablando. Pero no, como estamos en el país de la libertad de mercado, en un marco mental neoliberal o anarco-liberal, el sálvese quien pueda y la lógica del éxito, las pocas investigaciones que se hacen, ni están coordinadas por la Generalitat, ni están al servicio de la sociedad. Siempre se ha dicho que la ciencia debe estar al servicio de la sociedad y no de sí misma, pero la realidad es que la ciencia y la investigación, hoy están al servicio de las universidades (y cuando muchas de ellas están patrocinadas por empresas y fundaciones privadas, que tienen otros intereses que los que se desprenden de estar en emergencia climática).

Tampoco hay que esconder que en este territorio hay muchos intereses turísticos que sólo piensan en “recuperar los niveles de ingresos pre-pandemia” y no están para airear según qué datos. Y tampoco hay que esconder que en esta demarcación también existen muchos intereses políticos y electorales vinculados al actual Gobierno de la Generalitat, que no tienen ningún interés en tomar «medidas impopulares».

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