Francia ingobernable, Europa débil

La Unión Europea respiró tras la victoria de Emmanuel Macron frente a Marine Le Pen el 24 de abril, que obtuvo un 58,5% por el 41,5% de la candidata ultra. Pero a pesar de la derrota de la líder de Reagrupamiento Nacional (RN), Macron ha quedado debilitado, ya que mientras que hace cinco años venció a Le Pen con un 66% de votos frente al 33%, ahora ésta ha obtenido un 41, 5%, y ya ha anunciado que el RN luchará por ser determinante en la Asamblea Nacional, donde también entrará con fuerza la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, que fue la tercera fuerza en la primera ronda de las presidenciales y ahora dice aspirar a ser primer ministro. Si en la segunda vuelta de las presidenciales una parte importante de los votantes de Mélenchon votaron a Macron para cerrar el paso a Le Pen, ahora sin el temor de que Le Pen sea la máxima mandataria de Francia, no regalarán votos a Macron en las elecciones legislativas, que se celebrarán los días 12 y 19 de junio.

Mélenchon confía en que serán los socialistas que se han quedado huérfanos de partido, los comunistas, ecologistas y muchos ciudadanos desencantados los que acabarán votando su proyecto anticapitalista. Si Le Pen y Mélenchon obtienen buenos resultados, pueden poner las cosas muy difíciles a Macron en el actual contexto de crisis económica y social, con el incremento de los precios de los carburantes por la guerra de Ucrania y los retos difíciles que tendrán afrontar la UE y las instituciones comunitarias frente al desafío de Putin. Es una realidad que ni Mélenchon ni Le Pen apoyarían determinados sacrificios que pida Bruselas, por culpa del encarecimiento de los carburantes, ni darán su visto bueno a las directrices comunitarias.

En la legislatura que termina, La República en Marcha de Macron tiene 351 de los 577 escaños de la Asamblea Nacional. La mayoría absoluta está en 289 diputados. 135 son ahora de la derecha tradicional de los Republicanos, 44 de los socialistas y 11 comunistas, mientras que Mélenchon tiene 17, y Le Pen, 8. Pero con la desaparición en la primera vuelta de las presidenciales de socialistas y republicanos, el nuevo escenario será totalmente diferente y no tiene por qué ser favorable de nuevo a Macron. Si se da una cohabitación, no será como las de Mitterrand, Chirac y Jospin, en las que los líderes de los dos principales partidos de estado podían entenderse. Y es que los proyectos de Le Pen, Mélenchon y Macron son totalmente antagónicos entre sí, más allá de que Mélenchon y Le Pen coinciden en las críticas a Bruselas y el no a la política neoliberal de Macron.

La mecánica de las elecciones legislativas es diferente que la de las presidenciales, pudiendo pasar a la segunda vuelta no sólo dos candidatos, sino tres o cuatro, más allá de que a menudo días antes alguno de éstos se retira y pide el voto por otra fuerza con quien ha acordado el cambio de cromos. Yo me retiro aquí y pido el voto por ti, a cambio de que allí lo hagas tú a favor de mi partido. Pero por la incompatibilidad de proyectos, ni los candidatos de Macron se retirarán pidiendo el voto por Mélenchon, ni los de Mélenchon lo harán pidiendo el voto por Macron o Le Pen. El resultado final de la segunda vuelta puede dar una Asamblea en la que ni Macron tenga una mayoría suficiente para imponer un primer ministro de su partido, ni tampoco una Asamblea dominada por otro partido, como ocurría con las cohabitaciones de republicanos y socialistas, de forma que al final siempre podía llegarse a un acuerdo.

Con el Partido Socialista y los Republicanos desaparecidos, puede haber un Parlamento inestable o un Macron teniendo que entenderse con Mélenchon, que sería como un PP o Ciudadanos gobernando con el ala izquierda de Podemos. Si ya habría sido letal para la UE y sus valores que Le Pen hubiera obtenido la presidencia, con la marcha atrás a la libre circulación, la supresión de aranceles y la expulsión de inmigrantes, también puede serlo un Consejo de Ministros y una Asamblea Nacional incapaces de acordar políticas con el presidente Macron, mientras Putin y Le Pen se frotan las manos. Todo es susceptible de empeorar. Nada hacía pensar que al salir de la pandemia Europa viviría una guerra como la de Ucrania con la crisis de refugiados y una nueva crisis económica y energética. Siendo Francia y Alemania los pilares o motores de la Unión Europea que quiere debilitar a Putin, si Francia resulta ingobernable todos sufriremos sus consecuencias.

Susana Alonso
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