En Europa es la hora de la Renta básica incondicional

La renta básica universal e incondicional (RB) ya no es una propuesta desconocida entre la población. Las razones seguramente son diversas y se han acumulado con las sucesivas crisis: el aumento de las desigualdades y la pobreza, el fracaso de los subsidios condicionados, como por ejemplo la Renta Garantizada de Ciudadanía o el Ingreso Mínimo Vital en nuestro país, la precariedad de buena parte de la población, la desaparición de millones de puestos de trabajo en todo el mundo y, finalmente, la pandemia de la covid-19 que se añade al listado. Ante esto, garantizar la salud y la existencia material de la población tendría que ser una obligación de todos los gobiernos respecto a su ciudadanía.

En los últimos meses han aparecido varios manifiestos, personalidades literarias, premios Nobel, movimientos sociales e incluso las mismas Naciones Unidas defendiendo la RB como una solución a unos cuántos de los problemas que presentan nuestras sociedades. No todos, evidentemente, porque la situación de urgencia social en diferentes terrenos es descomunal, y hace falta un buen conjunto de políticas sociales y económicas para poner remedio al drama humano que estamos viviendo.

Las desigualdades son muchas y se basan en los privilegios erigidos de hace siglos por el patriarcado y fortificados por el capitalismo. La RB puede dotar de libertad económica, que no es poco, pero habrá que seguir construyendo servicios públicos de calidad y más inversión en políticas sociales. La renta básica inició el 25 de septiembre pasado una recogida de firmas en el marco de una iniciativa ciudadana europea para conseguir reunir un millón de ellas en un año en los 27 estados de la Unión Europea (UE).

¿Qué es la RB? Una asignación monetaria incondicional pagada a toda la población por parte de los poderes públicos, sin ninguna otra condición añadida. Esta propuesta tiene algunas características o principios que la definen: es universal, cualquier persona la recibe con independencia del sexo, la profesión, la edad, la nacionalidad, etc. Esto no quiere decir que todo el mundo gane con ella. Al estar integrada en el sistema impositivo, los que más ganan más aportan, y por lo tanto hay una distribución de la riqueza real y una disminución de las desigualdades sociales.

Se trata de que gane la inmensa mayoría de la población y que todo el mundo pueda hacer uso en caso de necesidad. Un seguro de vida, tal como el sistema sanitario público. Es incondicional, esto significa que se puede obtener sin ningún requisito. No hay que demostrar que eres muy pobre o que tienes un tanto por ciento de discapacitado o que sufres una enfermedad. No hay que encontrarse en una condición vulnerable para obtenerla. Evita el estigma. También es compatible con otras fuentes de ingresos provenientes de trabajos parciales o de jornadas completas. Funciona como un suelo y no como un techo. El hecho que se realice un trabajo remunerado no implica la pérdida de la prestación. De este modo, no se cae en la trampa de la pobreza y no se tiene que sustituir la prestación estable y regular por un trabajo inseguro y con malas condiciones laborales. Es individual, la reciben las personas, no las familias, las unidades de convivencia. Es de una cuantía suficiente y se paga regularmente, tiene que superar el umbral de pobreza de cada país para poder sostener una vida digna e impedir seguir viviendo en la miseria.

Estamos ante una oportunidad muy interesante de poder hacer realidad aquellas proclamas europeas que la mayoría de las veces quedan en nada. Tal como se dice en el artículo 2 de la iniciativa europea: "La Unión se fundamenta en los valores de respecto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respecto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres".

La RB garantiza sin condiciones la seguridad material y la plena participación en la sociedad, combinada con la igualdad entre todas las personas. Hay buenas razones para defender esta iniciativa.

Se puede firmar en este enlace: https://eci-ubi.eu/

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