«El socialismo sólo es posible en una sociedad democrática»

Entrevista Txema Castiella
Txema Castiella

Licenciado en Filología Catalana y máster en Políticas Públicas y Sociales, trabaja en la Administración pública. Militó en el PSUC y ha escrito varios libros, entre los cuales Camino de Santiago y Retrato de un cartel. Ahora ha publicado El optimismo de la voluntad, una biografía del histórico líder del PSUC Antoni Gutiérrez Díaz, Guti.

Por qué una biografía de Guti a estas alturas?

Guti es un referente importante de la segunda mitad del siglo XX en Cataluña. Es un luchador por las libertades tanto en España como en Cataluña; un renovador de la izquierda, en el sentido que anima el proyecto eurocomunista, con todo lo que esto significa, y es también un europeísta militante. Tenía, además, unas virtudes personales reconocidas por la gente que lo trató. Y fue, sobre todo, un animador de los procesos unitarios contra el franquismo, como la Asamblea de Cataluña, que impulsó. Es una figura especialmente interesante por la relevancia que tuvo en su momento y por lo que representa. No escribió, como es bastante común en personas de su perfil, sus memorias, e incluso más allá de artículos y cosas de urgencia, tampoco dejó un gran testimonio. Esto hace prever que a él la publicación de su biografía no le habría hecho ni frío ni calor. Pero a nosotros sí que nos puede ir bien recuperar la figura de Guti.

El título del libro hace referencia a una célebre frase de Antonio Gramsci, quizás de manera intencionada…

En relación con otros personajes de la resistencia y la transición, el papel de Guti quizás no ha sido suficientemente reivindicado. No es un teórico, es una persona orientada a la acción y es aquí donde se mueve bien, porque es pragmático. El que lo anima es la actividad, primero antifranquista y después parlamentaria, política… Fue médico, pediatra de las primeras generaciones de posguerra, y ejerció durante una década. Como tal, se considera un intelectual, ligado a las fuerzas de la cultura, pero es verdad que no lo es en el sentido más clásico. En un momento dirigió el comité de intelectuales del PSUC, del cual formaban parte Sacristán y otras personalidades relevantes, pero con él no tuvo una relación fluida. Esto liga de alguna manera con la frase de Gramsci sobre el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad, en el sentido que independientemente de como estén las cosas, tenemos la capacidad individual, y sobre todo colectiva, de transformarlas. Cosa que Guti trajo totalmente a la práctica.

Cómo vivió Guti la transición hacia la eurocomunisme, cosa no tan fácil de entender para algunos comunistas de su generación?

Participó de manera muy activa y entusiasta en el cambio de orientación de los comunistas. Cuando Guti entró en el PSUC, el PCE y el PSUC ya estaban formulando la política de reconciliación nacional y reflexionando críticamente sobre el llamado socialismo real. Y aunque la disciplina de partido entonces también contaba mucho, participó enseguida en esta renovación. Desde el antidogmatismo, percibe enseguida que la democracia no es un instrumento para hacer cambios, sino un elemento vertebrador de la sociedad. En consecuencia, entiende que el socialismo sólo es posible en una sociedad democrática. Aquí aparece una conexión entre la eurocomunisme y las tesis de Gramsci, que abre la puerta a considerar que el partido no tiene por qué ser sólo un partido de vanguardia. Considera que el socialismo en libertad es una palanca de cambio contra el dogmatismo, y que para hacer grandes cambios son necesarias grandes mayorías.

En este sentido, Guti en Cataluña encarna la estrategia del Pacto por la Libertad que planteaban los comunistas?

En el libro se cita aquello de Uno no es nadie, de Brossa y Tàpies, refiriéndose a los procesos colectivos. Esto, en el caso del PSUC, fue absolutamente así. Tenía muchos líderes y él fue un más, un primus inter padres. En todo caso, fue un impulsor de la unidad antifranquista, como también lo fueron Solé Barberà y otros. Pero, sin duda, adquirió mucho protagonismo a la hora de romper el aislamiento de los comunistas y de poner en marcha iniciativas como la Coordinadora de Fuerzas Políticas, que desembocó en la Asamblea de Cataluña. Fue importantísima porque fue la plasmación más tangible del Pacto por la Libertad en todo España y tenía como valor añadido que, además de formaciones políticas, formaban parte asociaciones, entidades, colegios profesionales…

Aquellos movimientos parecían dar la razón a los que entonces atribuían a los comunistas su capacidad de hacer de todo el mundo su "compañero de viaje". Visto ahora, no pudo pasar también un poco lo contrario?

El Guti decía, con toda la razón, que a él no le gustaba participar en el juego de la ucronia. En este sentido, tampoco se pueden enjuiciar hechos pasados a la luz de hoy. Los tiempos de Guti fueron otros. En el libro hablo del Principio de Temístocles, un general ateniense en las guerras persas. Atenas era mucho más fuerte que Esparta y entre las dos tenían que luchar contra Persia. Entonces, Temístocles en vez de plantearse liderar un ejército conjunto, cede el mando a los espartanos. Así, prioriza la unidad, un bien superior, sobre la suma aritmética, que le habría dado a él la primacía. En el proceso de creación de la Asamblea de la Cataluña, el PSUC se mantiene en un segundo plano, a pesar de que era, sin duda, la fuerza política más grande de la oposición a Franco. Y lo hace por pragmatismo y seguramente sabiendo que fuerzas que entonces no parecía que contaran mucho acabarían siendo mucho más significativas en una situación democrática. Guti no es nada testimonialista.

En tu buceo en los archivos detrás de la pista de Guti, que es lo que más te ha llamado la atención?

Al archivo del PCE, que está en la Universidad Complutense de Madrid, me sorprendió la cantidad de informes y de cartas manuscritas de Guti a la dirección del partido, de la cual él también forma parte, durante la clandestinidad. El grado de comunicación resultaba especialmente intenso y fluido. Cosa que también se manifiesta en la actividad de los presos políticos, en las prisiones franquistas. Guti, que estuvo tres años en la prisión de Burgos, a principios de los años 60, participó en hacer de la prisión un frente de militancia, exhaustivamente organizado, y trabó relaciones con personas con las cuales siguió trabajando desde la clandestinidad. La prisión de Burgos fue denominada una cosa así como la "Universidad de la resistencia".

Ya en democracia, las cosas quizás no resultaron especialmente gratas, digamos, para Guti?

El V Congreso del PSUC fue un momento doloroso para todo el mundo, y seguramente también para Guti. Él acabó siendo secretario general no del partido, sino de la mitad, una cosa muy difícil para alguien que había trabajado tanto por la integración y que estaba muy bien valorado por todos los sectores. La prueba fue que él y Gregorio López Raimundo fueron los más votados. Guti fue una persona muy leal, tanto al PSUC, primero, como a Iniciativa, después. Era partidario que el PSUC se hubiera mantenido como partido en Iniciativa. Se declaraba a favor de un catalanismo popular, pero su opción, claramente, es federalista. Siempre estuvo a favor de una federación de los pueblos de España. Cuando se acuñó el eslogan de "Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía", de la Asamblea de Cataluña, él incansablemente insistió que había un cuarto punto, que era lo de la coordinación y la solidaridad con el resto de España. Vincula la tradición obrera, republicana, federalista… del movimiento obrero de principios del siglo XX con las aportaciones más nuevas de la inmigración.

Ahora, con el paso del tiempo, el PSUC parece que está de moda…

La biografía de Guti acaba siendo un retrato coral, porque hay capítulos dedicados a otras personas del partido, algunas de colectivas, como la agrupación de la fábrica Pegaso. El PSUC tiene una influencia tremenda en lo que es la segunda mitad de la Cataluña del siglo XX. No sólo en su papel tractor de la lucha antifranquista, con una base obrera potente, sino también en el ámbito intelectual. Figuras como Sacristán, Joaquim Sampere, Comín, Solé Tura, Manuel Vázquez Montalbán… conforman un espacio intelectual de gran nivel. En el tránsito del PSUC hacia un partido laico, juega un papel relevante Alfonso Carlos Comín. Pero Guti actúa como animador, facilitador de las cosas, como también lo hace con el feminismo y con los derechos de las personas homosexuales. Guti entendía que los cambios se producen a la sociedad. El papel de los partidos es entender, asumir y animar estos cambios.

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