Ya es septiembre en TV3

Uno sabe que septiembre llega porque TV3 empieza a hablar de esta Diada que fue de todos los catalanes hasta que el gobierno de los mejores decidió externalizar su organización para dejarla en manos de esta sociedad civil catalana que parece reducida a Òmnium Cultural, la Asamblea Nacional y algún que otro CDR.

Hacia finales de julio la televisión pública de Catalunya deja de ser la teletienda donde los personajes afines al régimen desfilan para vender sus libros y Joan Canadell intenta colocar una mascarilla de cartón de su invención que, muy bien no protege de la covid-19, pero ayuda a hacer país y un poco de caja, para explicar con todos los pormenores el formato de la manifestación independentista que ha usurpado el espíritu de la Diada.

TV3 es el lugar idóneo para saber cuál es el precio y el diseño de las camisetas que la ANC saca cada año con motivo de una efeméride que ha quedado reducida a una concentración multitudinaria donde los participantes, por un módico precio, pueden ampliar su fondo de armario y participar en una performance concebida para ser televisada y capaz de hacer palidecer de envidia al mejor de los coreógrafos norcoreanos. Es también el momento más esperado por las celebrities del país para hacerse fotos con el populacho y méritos para conseguir un programa, ni que sea una tertulia, asediando desde las redes sociales a cualquier persona no afín a la causa, a poder ser algún guardia jurado o un camarero recién llegado a Catalunya, por no hablar catalán.

Este año, sin embargo, la covid ha hecho que las cosas sean diferentes, y ha obligado a cambiar la manifestación por una serie de concentraciones descentralizadas en 95 puntos repartidos por 65 municipios, cosa que los epidemiólogos no acaban de ver muy clara, puesto que creen que son ganas de propagar la enfermedad, y más ahora que se encuentra en un momento de expansión, en que crecen de nuevo los infectados, los ingresados en los hospitales y también los muertos.

Para combatir estas ideas que incitan al derrotismo TV3 ya ha entrevistado a la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, para que pueda dar la seguridad de que se ha adaptado la movilización presencial a los requerimientos sanitarios vigentes, y para recordar que, sea como fuere, el independentismo tiene que salir a la calle.

Lo hará para señalar a todas aquellas instituciones que según el criterio de la Asamblea son instrumentos al servicio del Estado, por ejemplo la Universidad Autónoma de Barcelona, centro conocido por la vandalización sistemática, e impune, de cualquier intento de manifestación contraria al procesismo, o la Universidad de Barcelona, de donde Paluzie cobra y dónde hasta hace unos años fue decana de la Facultad de Económicas. Las señalan porque, demócratas y defensores cómo son de la libertad y la pluralidad, creen que Catalunya "no se puede permitir la existencia de rectorados unionistas".

¿Qué importan las advertencias de los epidemiólogos si la ANC ya ha pactado con Protección Civil como hacer unos cuántos dibujitos en el suelo para que la gente sepa donde tiene que ponerse? Mientras, Paluzie ya ha salido en su televisión para anunciar que no se puede renunciar al ejercicio de derechos fundamentales, como por ejemplo el de manifestación, y la gente más o menos normal se pregunta si en algún lugar no se hará referencia al derecho a la seguridad de la persona, a la libertad de pensamiento o a la salud. Tanto da. El gobierno de la Generalitat permite las concentraciones del 11 de septiembre poco después de prohibir reuniones de más de 10 personas.

Siempre atenta a lo esencial, TV3 ha ampliado este año su arsenal informativo de cara a la Diada y además de entrevistas e informaciones variadas sobre tan magno acontecimiento, se hace eco de una concentración de negacionistas de la covid-19 que tiene lugar en Berlín para destacar que un juez ha derogado la prohibición decretada por la ciudad alegando, precisamente, el derecho fundamental a la manifestación del que la ANC hace bandera, y que, si ha aparecido en otros medios, ha sido para enfatizar su disolución a bofetadas por la policía y sus vínculos con la extrema derecha.

Una televisión pública financiada de forma escandalosa con los fondos recibidos por el Gobierno catalán para luchar contra la covid, ha acabado haciendo bandera del negacionismo de esta enfermedad. Al fin y al cabo, todo el mundo tiene su función y la de TV3 es defender la causa. Ni que sea a expensas de sacrificar nuestra salud.

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