Acuerdo para reactivar la economía y el empleo

Sindicatos, patronal y gobierno lo han suscrito recientemente. Todo un éxito. Ahora debería de prosperar más la negociación de los partidos políticos. Para ello, la derecha neoliberal tendría que dejar de estar enrocada y enconada. Estos acuerdos son necesarios, también, para mejorar la imagen del país y su posición en relación con las ayudas europeas.

Aunque este acuerdo social, es una simple declaración de intenciones en la que se pacta el desacuerdo, contiene compromisos a desarrollar en las mesas de diálogo que se organicen relativas a la economía, a política industrial, a relaciones laborales y a políticas sociales. Para que prosperen adecuadamente, los sindicatos han de impulsar la participación de los trabajadores, desempleados y pensionistas, en asambleas informativas al respecto.

El Acuerdo obvia la derogación de la reforma laboral y la sustituye por la de modernizar el marco laboral. Volver al pasado sin más es inconveniente, sí, pero no se puede olvidar que es inexcusable revisar, acomodar y actualizar la negociación colectiva sindical sin la primacía del convenio de empresa, la ultractividad, la posibilidad de extinguir o modificar el contrato de trabajo de forma unilateral por el empresario, la subcontratación y externalización de servicios, el trabajo a distancia y en plataformas digitales, la contratación temporal, la flexibilidad interna, la reordenación y la reducción del tiempo de trabajo, etc.

Sostener con suficiencia el sistema público de pensiones y garantizar el poder adquisitivo es ineludible. Reforzar los servicios públicos de sanidad y de dependencia, mejorar el servicio público de empleo estatal, maltratados y reducidos por recortes de plantillas y de inversiones, es urgente. Los ERTEs han de mantener su utilidad.

El apoyo público con 50.000 millones de € para la solvencia y la inversión empresarial en sectores estratégicos es elocuente. El pacto por la reindustrialización, la transición verde y la economía circular, la digitalización, la economía social y el apoyo a los autónomos es importante. Reducir la economía sumergida, luchar contra el fraude y la evasión fiscal, se ven oscurecidos por la falta de referencia al necesario incremento de la tributación.

Para que no queden en un simple adorno los mecanismos eficaces que se anuncian, para la formación y recualificación de los trabajadores de cara a su capacitación, en particular en el ámbito digital y tecnológico, entre los negociadores y asesores deberían incluir a técnicos en organización del trabajo y a profesionales de la educación.

La Comisión mundial sobre el futuro del trabajo de la OIT, de enero del 2019, dice que “la organización del trabajo y de los mercados laborales es esencial para determinar el grado de igualdad que alcanzan nuestras sociedades.

Los sistemas de simplificación del trabajo y de valoración de puestos, que se utilizan por doquier, tienden a convertir al trabajador en un autómata que ha de adaptarse al puesto de trabajo prediseñado, precisamente, prescindiendo de él, de sus conocimientos y aptitudes, para que pueda ser ocupado por cualquiera con una ínfima formación requerida. Se convierte al trabajador en un simple apéndice del sistema, con una intervención en el proceso productivo parcial, subordinada, accesoria e intercambiable. Así todos los trabajadores pasan a ser prescindibles y sustituibles en cualquier momento. El centro de trabajo puede reubicarse sin problemas. La ergonomía al olvido.

La transformación del proceso educativo, de la enseñanza y del aprendizaje ha de acometerse con un correlato específico en el trabajo. Incentivos suficientes para estudiar y formarse requieren una repercusión directa en el empleo, en su remuneración y en el estatus que proporcione.

Hay que enseñar dirección, gestión y control de la empresa, de los procesos productivos, de los circuitos electrónicos y digitales por donde circulan el conocimiento y la información, para intervenir y evitar que la formación sea solo para ocupar un puesto de trabajo desprofesionalizado, cambiante y precario. El conocimiento y la información sustentan el Poder, evitemos que solo lo tengan ellos.

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