Morir de calor en Catalunya o de frío en Argentina

Estos últimos días se habla mucho el calor que estamos sufriendo. Se continúa hablando más del proceso porque si no lo hiciéramos lo echaríamos en falta. Unos más que otros. Unos lo agradecerían. Otros se sentirían huecos. Pero del calor y sus oleadas hemos hablado mucho y más que lo haremos.

Estas oleadas han causado ya muertes. De momento, llevamos contabilizadas dos en Catalunya. Cuando se haga el recuento definitivo habrá muchas más. El calor lo sufren sobre todo, claro está, los colectivos más vulnerables: niños, gente mayor, personas con enfermedades crónicas y las que no tienen hogar o techo donde dormir por la noche. En los sin hogar y sin techo pensamos cuando hace mucho frío, pero no lo hacemos cuando hace mucho calor. Demasiado.

Mientras aquí hay personas que lo pasan muy mal por culpa de las temperaturas elevadas hay otra parte del Planeta donde la amenaza para la vida de mucha gente proviene del frío. En Buenos Aires, una ciudad donde la problemática de los sin hogar es tan grave o más que en Barcelona ya han muerto, en los últimos días, ocho ciudadanos congelados mientras dormían en la calle.

Finlandia posee el título de ser el único país donde todos tienen una vivienda donde vivir y dormir, haga frío o calor. Más frío que calor allí. Quizás por eso se han espabilado más por encontrar solución a este problema. En la década de los ochenta, en Finlandia había unas 20.000 personas sin hogar. Desde 2008, este país ha lanzado un programa nacional, basado en dar casa a todas las personas que no tenían. Se han implicado en ello todas las administraciones. "Creo que impedir que alguien caiga, que pierda su casa y acabe en la calle, es más barato, con toda seguridad, que sacarlo de la calle e intentar recuperarlo como miembro activo de la sociedad", explica el ministro de Medio ambiente, Energía y Vivienda finlandés, Kimmo Tiilikainen.

Quizás que tomemos nota, ¿no? Ayudaría que el Gobierno de la Generalitat dedicara algo más dinero. Gasta 300.000 euros en políticas de apoyo a las personas sin hogar. El Ayuntamiento de Barcelona, 36 millones.

No somos Finlandia. ¡Quizás algún día!

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