Los vecinos del Carmel claman contra la pasividad de Colau por las fiestas en los bunkers

Cada fin de semana los turistas invaden este bariio, donde montan 'raves'
Bunkers del Carmel
Bunkers del Carmel

"Desde hace más de tres años hay gente que sube de manera constante a hacer fiestas. Se traen las bebidas y la música, y es un descontrol continuo todos los fines de semana", explica Daniel Rosa, vocal de la Asociación de Vecinos del Barrio del Carmel de Barcelona. "Vivimos un macrobotellón constante, y cada vez va a más. El día del eclipse de luna tuvimos 3.000 personas aquí, haciendo una fiesta. Los vecinos estamos hartos, y muy quemados", dice.

Los bunkers se publicitan en las webs de viajes como una "experiencia única en Barcelona". La salida o la puesta del sol se han convertido en un reclamo para miles de personas que cada fin de semana invaden este barrio para desesperación de los vecinos. "Estamos dejados de la mano de Dios –se queja Daniel Rosa–, aquí suben con bebida y drogas a montar fiestas con total impunidad. Los únicos que hacen algo son la Guardia Urbana, pero tienen pocos efectivos para la cantidad de gente que se concentra. Si entras en internet, el Turó y las baterías están como el lugar ideal para hacer raves". La presencia de muchos lateros que venden alcohol no hace más que reforzar esta idea.

"Por la mañana las calles están llenas de suciedad, latas, meados… Las brigadas no dan abasto. Cada día sacan tres o cuatro sacos llenos", declara Antoni Palma, portavoz de la Asociación de Vecinos del  Turó de la Rovira. "Pero no es sólo la suciedad y el ruido, sino el aumento del tráfico y de la inseguridad", asegura. Las imágenes de peleas entre jóvenes borrachos que bajan de madrugada corren como la pólvora por las redes sociales. Los vecinos denuncian que han aumentado los robos y el vandalismo: "Queman y rayan los coches en la calle y han aumentado los robos en las casas y los locales", asegura Daniel Rosa.

La pasividad del Ayuntamiento hace que los vecinos estén llevando a cabo acciones como cortar las calles o vallar el paso a los autocares o los taxis. "Se supone que está prohibido subir, pero la calle Mühlberg, que es el que va a los bunkers, parece las Ramblas. Necesitamos más medidas de seguridad y control", dice el vocal de la entidad vecinal. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y su equipo se escudan en la provisionalidad del proyecto del Parque dels Tres Turons, que duerme en los cajones municipales desde hace más de 20 años, por no tomar ninguna medida ante la impotencia de los vecinos, que ven, y viven, como oleadas de turistas alteran su día a día. "A veces somos los vecinos los que perdemos el bus del barrio porque va demasiado lleno", explica Daniel Rosa. "Ya avisamos hace tres años, cuando veíamos que se empezaba a poner de moda subir a los bunkers. Ahora, esto se ha desmadrado. No es el modelo de turismo que queremos ni el que necesita la ciudad", concluye.

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