Estopa

El tiempo vuela y el autoengaño continúa. Después de dos semanas de juicio ha quedado claro que ni referéndum ni declaración de independencia, pero es igual. Tampoco la huelga general convocada desde los despachos oficiales y por la prensa del régimen ha sido ni huelga ni general, pero es lo de menos. Cuando la realidad es tozuda y nos muestra la magnitud de la tragedia tenemos dos opciones: asumirla o escondernos en un mundo irreal de república inventada, barbacoas cumbayás y frases retóricas. Con la velocidad de los acontecimientos tenemos poco tiempo para reflexionar, pero eso no importa porque quizás nos damos cuenta de que estamos equivocados. El escenario electoral que se avecina tampoco ayuda a saber hacia dónde vamos. Igual incluso es mejor.

Entre tanto relato inventado y jaleo de los cachorros cuperos cabreados ha pasado desapercibida una interesante entrevista a Xavier Trias publicada en el diario digital Nació Digital. El ex alcalde de Barcelona no se prodiga mucho en apariciones públicas últimamente y lo entiendo. Con su delfín político declarando como acusado por el 1-O, su partido troceado en mil pedazos por las luchas internas y los pésimos resultados electorales que vaticinan todos los sondeos para el 28-A y el 26-M en favor de ERC, lo más normal sería guardar las fuerzas para la larga travesía por el desierto que les espera. Pero Trias ha optado por hablar y lo ha hecho repartiendo estopa a diestro y siniestro porque cuatro años después todavía piensa que él tiene la razón y los otros se equivocan.

No repetiré el contenido para no aburrir a los lectores y solo destaco que para Trias la hAda Colau es una “sectaria” y el ciudadano Valls un iluso que cree que puede ganar las elecciones con una candidatura españolista. También me quedo con la frase que le ha dedicado al Tete Maragall. Dice el joven Xavier Trias que al candidato de los republicanos barceloneses “se le ha pasado el arroz” en referencia a sus 76 primaveras. El desafortunado comentario rezuma mala leche y demuestra el estado de putrefacción de las relaciones entre republicanos y convergentes tuneados, al menos de cara a la galería.

El equipo de campaña republicano ha recogido rápido el guante del ex alcalde de CiU pero ha huido de la respuesta fácil y del enfrentamiento, y ha comparado a su cabeza de lista puesto a dedo por el oráculo de Lledoners con Bernie Sanders en un nuevo intento de revisionismo histórico que tanto gusta a la galaxia procesista. Lo siento mucho, pero Tete Maragall no tiene madera de líder por mucho que intente erigirse ahora en el aglutinador del soberanismo barcelonés. Tampoco su look de funcionario es el de un dirigente alternativo. La comparación con el político norteamericano ha sacado de quicio a los comunes, que son los únicos que de momento pueden presumir de haber recibido el apoyo del abuelo de América.

Volviendo a los socios del gobierno catalán, no me acabo de creer su historia de matrimonio mal avenido que nos venden. Parece más una estrategia para confundir al adversario y robarle parte del voto, así que Colau haría bien en dejar de hablar de Esquerra como socio preferente porque los republicanos no paran de guiñar el ojo a la derecha catalana como hemos visto con su propuesta de pacto postelectoral. Es cierto que la fotografía de Oriol Junqueras mirando a un punto del infinito e ignorando el saludo de Quim Torra se podría interpretar como un divorcio, pero la persona que está al lado del presidente títere es la republicana Ester Capella. Quizás de lo que se trata en realidad es de cascarse sin hacerse daño hasta el 27-M.

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