El sur también existe

Serrat puso música en 1985 al poema de Mario Benedetti El sur también existe y lo convirtió en un himno de combate, liberación y regeneración de América Latina, sometida bajo la bota de infames dictaduras militares. En Cataluña también tenemos nuestro sur particular, las comarcas meridionales de Tarragona, convertidas por el poder centralista de Barcelona en la cenicienta del Principado.

Esta situación de postración ya hace décadas que se arrastra. La nuclearización del país -una tecnología energética que, como se ha demostrado en Chernóbil o Fukushima, puede conllevar efectos devastadores para los territorios de los alrededores- se ha concentrado en la Ribera d’Ebre (Ascó I y II) y el Baix Camp (Vandellós I y II).

La industria petroquímica -altamente contaminante y peligrosa para la salud, como bien saben y sufren desde hace 50 años los vecinos del Campo de Tarragona- se implantó en una zona sin recursos hídricos y ello obligó a efectuar el primer minitrasvase del Ebro. Después de los pactos del Majestic PP-CiU, el gobierno de José María Aznar, con la plena complicidad de la Generalitat de Jordi Pujol, promovió un macrotrasvase para llevar el agua del Ebro hasta Almería y así poder regar la cadena de campos de golf y abastecer las urbanizaciones que se querían construir a lo largo de toda la costa mediterránea peninsular.

La valiente oposición de la población meridional, que recibió el apoyo de miles de catalanes de todas las regiones en su lucha en defensa de «lo riu«, consiguió detener este disparate ecológico, impulsado por el entonces ministro de Medio Ambiente del PP, Jaume Matas, de infausto recuerdo. La ola de indignación colectiva contra el trasvase fue uno de los factores primordiales que llevaron a Pasqual Maragall a la presidencia de la Generalitat, en 2003.

¿Había que construir vertederos de residuos? En la Conca de Barberà o en la Ribera d’Ebre (Tivissa). ¿La empresa Enron quería instalar una gran central térmica en Cataluña? Hacia el Ebro. ¿Ercros debía producir componentes químicos altamente tóxicos? En Flix, donde ha dejado una enorme enmerdada de metales pesados que costará Dios y ayuda descontaminar.

Ahora el sur se vuelve a movilizar. La carretera N-340 se ha convertido en una trampa impracticable y mortal. El servicio ferroviario, en espera de que terminen las obras de desdoblamiento del tramo Tarragona-Vandellòs, es también un embudo que provoca numerosas averías y retrasos.

Los gobiernos central y catalán tienen una deuda histórica con la gente de las comarcas meridionales y ha llegado la hora de saldarla. La prueba de fuego: el fin, en el año 2019, de la concesión de la autopista de peaje AP-7. ¿Qué pasará?

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