El Cidob demuestra que el Sol gira alrededor de Cataluña

El Centro de Información y Documentación Internacionales de Barcelona (Cidob) fue creado en 1973 por impulso de un colectivo de personas disconformes con una realidad mundial dominada por el imperialismo y el poder de los países ricos, liderados por Estados Unidos. Josep Ribera fue una de esas personas y dirigió el Cidob durante 35 años.

Bajo la gestión de Ribera, el Cidob se convirtió en un centro de prestigio y referencia para entender el mundo y sus analistas eran a menudo convocados por los medios de comunicación para explicar las razones de los numerosos conflictos que lo azotaban. Jordi Vaqué, uno de estos analistas, sustituyó a Ribera en la dirección del centro mientras que el ex-alcalde de Barcelona Narcís Serra asumió la presidencia, en 2000. Posteriormente, en 2010, el ex-alto responsable de la Política de seguridad común europea Javier Solana fue nombrado presidente de honor.

Eran tiempos en que los socialistas contaban con la mayoría en el patronato de la Fundación Cidob, donde están representados el Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona, la Diputación de Barcelona, la Generalitat de Cataluña y el Ministerio de Asuntos Exteriores. En muchas instituciones catalanas hay, sin embargo, en los últimos tiempos, opciones políticas independentistas. Y a estas opciones no les gusta la tibieza independentista del hombre que situaron en la presidencia del Cidob cuando pudieron imponerlo, en 2012. Este hombre era Carles Gasòliba.

Prácticamente desde el día de su nombramiento le silbaron los oídos por las críticas que recibía por no entregar este think tank a la causa del ‘proceso’. Demasiada preocupación por la pobreza en África o la guerra de Siria y demasiada poca para la causa importante, la única, la independencia de Cataluña, le recriminaban. Durante un tiempo se mantuvo firme. Incluso, logró echar del Cidob a un analista fool que le había colocado el aparato convergente, Marc Gafarot, que dañaba el respeto que se había ganado el centro con intervenciones públicas defendiendo la necesidad y acierto de crear un ejército catalán.

Pero, al final, Gasòliba ha tirado la toalla. Otro cargo que queda libre y al que pueden optar aquellos que defienden lo que haga falta para estar en el lado adecuado de la historia. Si hay historiadores dispuestos a defender que la Guerra Civil fue una confrontación entre España y Cataluña, ¿por qué no puede haber un think tank que defienda que el Sol gira alrededor de Cataluña?

Podemos hacer una porra para ver quién asumirá tamaño reto.

¡Muera la inteligencia, viva la independencia!

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