El Port de la Selva, bajo la ley del ‘clan Pinart’

Controla la Policía municipal, la protección civil y el juzgado
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La vida municipal de El Port de la Selva está totalmente controlada por el ‘clan Pinart’, que encabeza el patriarca de la familia, Genís Pinart i Fernández, alcalde de la localidad por CiU entre los años 1995 y 2011. Nadie diría que estamos en una localidad turística del Alt Empordà, de Catalunya y de la Unión Europea del siglo XXI. Su estructura de poder, marcadamente caciquista, recuerda más a la de un pueblo del Far West del siglo XIX, donde una familia impone su voluntad y la convierte en ley.

Una vez abandonó la alcaldía, Genís Pinart se convirtió en el juez de paz de El Port de la Selva, cargo que le permite intervenir y decidir en los conflictos que se producen en la localidad. Pero dejó el Ayuntamiento bajo su estricta vigilancia, a pesar de no estar formalmente presente.

Su sobrino, Josep Maria Cervera, es el actual alcalde y responsable, además, de las carteras de Turismo y Urbanismo. El hecho de que la política urbanística esté en manos del sobrino es muy importante, toda vez que el negocio de la familia Pinart es el inmobiliario, a través de la agencia Arman Rhodes, que dirige Genís Pinart, y de la constructora que administra otro sobrino del exalcalde, Enric Pinart, que ha hecho muchas obras para el Ayuntamiento.

En el actual consistorio, un hijo del patriarca, Roger Pinart, es segundo teniente de alcalde y responsable de las áreas de Gobernación, Hacienda y Patrimonio. Roger Pinart dirige la policía municipal y su carácter explosivo causa muchos problemas en la vida cotidiana del pueblo, donde actúa como si fuera el sheriff. Además, su incontinencia verbal resulta polémica (ver imagen).

Pero es que otro hijo del exalcalde, que también lleva por nombre Genís Pinart, es el jefe operativo de la Asociación de Voluntarios de Protección Civil de El Port de la Selva y miembro activo del Agrupación de Defensa Forestal (ADF) 224 Cap de Creus-Serra de Rodes. Estas dos organizaciones controlan el territorio como si fueran unos rangers y sus miembros van uniformados y disponen de parque móvil propio. Genís Pinart tiene pendiente un juicio por la paliza que recibió un vecino de la villa marinera, Jordi Hernàez.

Como en un antiguo pueblo del Far West, los Pinart controlan, bajo la estricta vigilancia del patriarca, el poder político, la policía municipal, la justicia local, la fuerza de protección civil y la guardia territorial. El ambiente en este bonito pueblo del Cabo de Creus ha acabado resultando irrespirable para quien no comulga con el ‘clan’.

LEE EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN EN PAPEL DE EL TRIANGLE DE ESTA SEMANA 

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