La Camarga, poniendo puertas al campo

¿Os habéis planteado alguna vez quien os puede escuchar en cualquier momento? Pues si eres un VIP (no realmente importante, alguien que salga en la «tele» o mínimamente conocido por cualquier causa) pueden ser muchas personas («Método 3» parece que casi seguro que en algún momento os habrá seguido).

En los últimos días, la presidenta del PPC ha estado en el centro de los focos por una conversación que para cualquiera de los mortales seria un encuentro para compartir chismes de ex’s, ponerlo de vuelta y media y dar argumentos a la «contra» para poder tirarles mierda encima cuando convenga; y que, por culpa de unos micrófonos «aparecidos» en la mesa se han convertido en portada de los medios.

Todo el tema es un problema de cálculo, supongo que la señora Camacho pensaba que si aparecían unos segundos de esta conversación serian los que parecen sacar los trapos sucios al linaje Pujol, pero resulta que lo que ha llamado más la atención es el resto de la grabación, donde se insinúa «mala praxis» de principio a fin. Curioso que aquellos que podrían utilizar la grabación como arma hagan todo lo que están en sus manos para esconderla.

Lo que es seguro es que en estos tiempos, en la era de las redes sociales, de las nuevas tecnologías, intentar esconder esta grabación al público es poner puertas al campo. Hace algún tiempo se reclamo a una conocida publicación satírica las placas para retirarle una portada molesta, en el tiempo del Photoshop, la maquetación digital, etc. Perdón, pero es como presentarse delante del ejercito de los Estados Unidos cargado con una honda y un zurrón de piedras. En el caso de la revista, esta solución llevo la «molesta» portada a ser artículo en todas las webs, lleno los mercados digitales, se podía encontrar por todas partes, y se podía descargar desde infinidad de páginas web que se escapaban al control que se había querido ejercer. La conclusión, la portada que se quería evitar que viesen miles de personas, la vieron millones.

Por esto, que un juez prohíba la distribución de la conversación, retire una portada, requiera la retirada de la grabación en una web, no es una opción, es una farsa de la altura de un campanario, si es por desconocimiento, lamento decirles que deberían de volver a la facultad a hacer un curso de reciclaje, si es para guardar las apariencias solo hacen el ridículo. Podrán dificultar que la gente de la calle llegue a la grabación pero, ahora, una vez aparecida y distribuida de forma pública, aunque sea por un momento, pueden olvidarse de controlarla, conseguirán retirarla de la web de los medios de comunicación «tradicional» pero hoy, cierta información; la que en su día publicaban los medios sensacionalistas, corre por la red como la pólvora, y si intentan pararla solo van añadiendo gasolina al fuego.

Como siempre, en este país vamos tarde, el caso de la grabación de la Camarga está siendo nuestro Wikileaks, así como el caso Bárcenas está moviendo la clase política en España. Nuestro sistema judicial, nuestra clase política vive anclada en la época en la que el ministerio de información podía manipular, y que el NO-DO era la verdad del sistema; Y todas las otras eran ilegales, antes podías oír radio Andorra, hoy cualquier ordenador esta mas allá de su control.

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