El ex consejero de Exteriores, Raül Romeva, autorizó un gasto de 145.000 euros para que una misión representativa de observadores internacionales desembarcaran en Cataluña ante el referéndum del 1 de octubre.

Su presencia era una cuestión de imagen y como tal la "misión" tenía que ser de alto nivel. Por eso, accedió a hacer un incremento del presupuesto dado que los designados tenían que volar en primera clase y alojarse en alojamientos de "alto standing".

Así lo reconoce el mismo Romeva en uno de los correos electrónicos requeridos por orden del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena.

En los mensajes enviados entre el ex consejero, el entonces secretario general de Diplocat y un miembro de la ONG Salga-AIDC, se acuerda enviar a Cataluña una 'Mission Representative' "El ratio del gasto diario aquí es mucho mayor, pero es necesario para conseguir un representante de la misión de alto nivel. Además volará probablemente en primera clase y deberá hospedarse en un hotel de alto standing. Con lo que el gasto asociado con este miembro será superior pero necesario es muy importante para la imagen de la misión ante la prensa".