El comisario Emili Quevedo, jefe de la Comisaría General Técnica de Planificación de la Seguridad de los Mossos durante el 1-O ha explicado que "no estuve de acuerdo con una declaración de Forn en la cual decía que los Mossos se comportarían como en unas elecciones normales", cuando para el comisario era evidente que la situación no se correspondía con la de una convocatoria electoral normal tal como había afirmado Joaquim Forn el entonces consejero de Interior del ejecutivo de Carles Puigdemont.

Emili Quevedo ha hecho esta afirmación durante su declaración como testigo en el Tribunal Supremo en el curso del juicio contra los dirigentes independentistas. Quevedo se podía negar a declarar, puesto que tiene otra causa abierta, pero ha decidido responder a todas las preguntas.

Quevedo ha explicado que el entonces máximo responsable de los Mossos, el mayor Josep Lluís Trapero, les pidió que hicieran una proyección de las necesidades reales para aplicar las resoluciones judiciales contra la consulta independentista, Quevedo ha afirmado que "Trapero nos encargó un informe técnico para valorar cuántos efectivos serían necesarios para cumplir el mandato". Quevedo ha afirmado que se le dijo al mayor Trapero que "entre 30.000 y 40.000" agentes de policía.

En este contexto, el comisario Quevedo ha afirmado que "el dispositivo de los Mossos para el 1-O fue de unos 7.800 agentes. En una jornada electoral se destinan entre 2.500 y 3.000". Con estas cifras, Quevedo ha reconocido que "el acta de la magistrada no se pudo llevar a cabo en su integridad".