"Spain, sit and talk": "España, siéntate y habla". Este es el lema de la última convocatoria de la campaña Tsunami Democràtic, organizada este lunes aunque la semana pasada, después del asedio al aeropuerto del Prat y de los primeros disturbios, había anunciado que no convocaría nuevas acciones de protesta hasta el 26 de octubre. Sus promotores, que permanecen en el anonimato, han cambiado de parecer por la visita del presidente del gobierno español en funciones.

La movilización de este lunes se ha hecho eco de la petición gubernamental reiterada por el presidente catalán, Quim Torra, un intento de diálogo frustrado que el mismo presidente catalán y su asesor, Pere Cardús, han escenificado en un reportaje del programa 30 minuts, emitido en TV3 este domingo por la noche.

Sánchez no estaba
La convocatoria ha congregado a centenares de personas ante la delegación del gobierno de España en Barcelona, pero no allí no se ha producido ninguna reunión de Sánchez con la delegada Teresa Cunillera, como se había especulado. En cambio, Sánchez sí que ha visitado el Hospital de Sant Pau, donde se encuentra ingresado el policía herido en estado más grave, y la jefatura de la Policía Nacional de la Vía Laietana, diana de los últimas días de protestas, antes de regresar a Madrid.

Tsunami Democràtic es objeto de una investigación de la Audiencia Nacional por indicios de terrorismo en cuyo marco ya se han cerrado varias webs. En un comunicado publicado el día 16, afirmó que "sólo impulsa acciones en el marco de la disciplina no violenta", e instó sus seguidores a instalarse la aplicación de móvil para coordinar "el largo camino de la desobediencia civil no violenta".

La iniciativa, que recibió el apoyo de los políticos y las entidades favorables al proceso al poco de difundirse por primera vez en Twitter, se presentó con un manifiesto que exculpaba a los dirigentes del proceso de la frustración de los partidarios de la independencia.

Los CDR, que han vuelto a adquirir protagonismo durante las protestas de la semana pasada, si que han culpado a Torra y su gobierno reiteradamente estos últimos meses, a diferencia del Tsunami Democràtic. De hecho, en Girona, los CDR han dirigido su manifestación hacia la sede de la Generalitat.