El 75% de las especies y el 58% de los hábitats de interés comunitario presentan un estado de conservación desfavorable en Catalunya, según un estudio impulsado por el departamento de Territorio y Sostenibilidad a partir de la directiva europea Hábitats y que analiza su evolución entre los años 2013 y 2018. De hecho, sólo el 12% de las especies están en una situación favorable puesto que de un 13% de ellas no se ha conseguido disponer de datos fiables. En cuanto a los hábitats también hay un 18% de los que no se ha obtenido datos suficientes para valorar su calidad. Por tanto, sólo se puede considerar que están en condiciones favorales un 24%.

Para establecer el estado de conservación de una especie se utiliza una metodología europea estándar que valora las garantías de cada una de ellas para mantenerse en un territorio a largo plazo. Este método estudia el tamaño de la población, la dimensión del área en la que se distribuye, las condiciones para que se pueda desarrollar en un hábitat determinado y el balance entre las amenazas existentes y las acciones que se pueden emprender para revertirlas.

En cuanto a los hábitats la calidad de su estado de conservación se mide a partir del área de distribución, la superficie, la estructura y la perspectiva de futuro. Menos de la mitad de los hábitats con biodiversidad de interés comunitario tienen la superficie adecuada para garantizar su viabilidad. Los que sufren un riesgo más grande de desaparecer son los de la costa del Delta del Ebro, los bosques de ribera y los cauces de muchos ríos.

En cuanto a las aves, desde 2007 ha disminuido el área de distribución de al menos un 30% de las especies que se reproducen en Catalunya. También desde aquel año se han reducido un 36% las aves que invernan en nuestro territorio. La flora, los peces, los mamíferos y los reptiles son los grupos que se encuentran en un peor estado de conservación. Los resultados de esta evaluación en Catalunya son similares a los obtenidos en la mayoría de estados y regiones europeas y ponen de manifiesto déficits de gestión y financiación de los espacios de biodiversidad que tendrían que estar protegidos.