Jaume Masferrer, consultor estratégico personal del presidente azulgrana Josep Maria Bartomeu acabará siendo el personaje más controvertido de la alta dirección de club y por supuesto el menos popular de todos los ejecutivos que ha tenido el presidente a su servicio.

Masferrer ha sido el directo responsable del Barçagate por haber contratado los servicios de I3Venture, tanto los que realizaban para el Barça la monitorización de las redes sociales como el lado oscuro de una empresa reconocida internacionalmente por sus trabajos de doble fondo, básicamente la creación de cuentas fantasma dirigidas a generar o combatir determinados estados de opinión.

No es tan decepcionante el uso de estos recursos como el convencimiento de Jaume Masferrer que jugando a los bots beneficiaba la tarea de la directiva y la imagen del mismo presidente y quizás, a la larga, de su candidato continuista. Después de todo, esta es una práctica común en el ámbito de las redes donde, lógicamente, el FC Barcelona sólo puede desarrollar acciones informativas, de promoción y de fidelización, incluidas las que corresponden también al ámbito comercial.

La obsesión de Masferrer por intentar ganar esta guerra sucia del tuit anónimo, cobarde y malintencionado lo llevó a cometer errores que, cuando le pusieron en el punto de mira, provocaron mucha más indignación y malestar entre los miembros de la propia junta que entre la masa social, más allá de tirar el dinero en tonterías.

Prácticamente todos los directivos y ejecutivos a quienes Masferrer había ignorado y maltratado desde su soberbia y poder absoluto y desde la autoridad máxima como brazo armado del presidente, plenipotenciario, fueron los que se rebelaron primero y dimitieron después cuando comprobaron que, a pesar de todo, seguía bajo la protección de Bartomeu. Aquí fue donde se rompió la cuerda, tensada por las dos partes, y así fue, también, como los que pidieron la cabeza de Masferrer acabaron perdiendo la suya.

El triste final de Jaume Masferrer, viendo que las auditorías y los informes encargados no han rebuscado de donde provenía el mal olor y han pasado de puntillas sobre el asunto, es que seguirá cobrando y asesorando al presidente, aunque sea ahora un personaje más decorativo que otra cosa. De nuevo, Bartomeu lo ha salvado.

Los amigos del presidente, los pocos que todavía tiene en la junta, lamentan que Masferrer, teniendo la oportunidad de salir a dar la cara por el presidente, de recibir por él la sucia bala del Barçagate, de nuevo se haya refugiado bajo las faldas presidenciales para salvar no su reputación pero si un sueldo tan mal ganado. Lo habría dignificado asumir toda la culpa y limpiar así la imagen de Bartomeu. Pero, ni de esto ha sido capaz. Normal que le hayan perdido el respeto.