¿Por qué en el baloncesto del Barça de Laporta perder no tiene consecuencias?

El FC Barcelona de baloncesto ha perdido la final de la liga ACB contra el Valencia Basket (FC Barcelona)

Bluesky
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Jugadors del FC Barcelona de bàsquet (FC Barcelona)

En el Barça de Joan Laporta siempre es el tiempo, eso sí, con bastante retraso, el que acaba desvelando la verdadera naturaleza de las decisiones que marcan la gestión de esta junta. Como, en su conjunto, haber puesto al frente de la sección de baloncesto a un sirviente y adulador de Laporta como Juan Carlos Navarro, con una hoja de servicios impecable como jugador, pero que, desde luego, ha resultado ser un desastre en los despachos.

Suya y de nadie más, a menos que él mismo lo desmienta y señale a quien se lo pudo sugerir desde lo más alto de la directiva, fue la genial idea de deshacerse de Mirotic y de Jasikevicius, el proyecto ambicioso y potente heredado de Josep Maria Bartomeu. Ahora el balance es varias temporadas en blanco, un retroceso incuestionable en el potencial de la sección y, como guinda de este pastel lamentable, el frustrado fichaje de Xavi Pascual, embaucado por Laporta para que salvara los muebles de la temporada con la promesa de reforzar el equipo si era necesario para rematar el curso y, desde luego, con un superpresupuesto de cara a la siguiente.

Bastante antes de que las inevitables y arraigadas carencias del equipo fueran dejando un rastro de inferioridad en todas y cada una de las competiciones, y a pesar del titánico y heroico rush final en la ACB frente al Valencia Basket, Xavi Pascual, ya dejó muy claro que ni se daban, ni se esperaba tampoco, que se dieran las condiciones falsamente aseguradas por Laporta para evitar otro cero en títulos este año y para recuperar la competitividad en la siguiente.

Era otro embuste laportista que se ha atrevido a denunciar uno de los jugadores que más ha sufrido el retroceso del basket azulgrana, Satoransky. «Pensaba que íbamos a tener un proyecto para muchos años, que Mirotic y Saras iban a estar muchos años más. Fue una de las ideas, que íbamos a competir por eso, y no se ha cumplido. Hay que ver esto, que muchas veces se olvida. Con la salida de Saras ha cambiado mucho. No lo esperaba en ningún momento. Cuando llegó Xavi empezamos a jugar mejor, pero dejamos ir a uno de los mejores», ha dicho.

La verdad es que, para Laporta, el baloncesto ya es una sección menor y no la joya del Palau que ha sido desde hace décadas para orgullo de la grada. Le importa nada, le dio igual tirar el dinero con las millonarias indemnizaciones de Mirotic, Jasikevicius y otros, lo mismo que dejar en manos de técnicos de segunda fila el banquillo o permitir que perder no tuviera consecuencias para Juan Carlos Navarro, símbolo y referencia del hundimiento del Barça de basket, una sección de la que también se ha quitado del medio a Josep Cubells, dejándola en manos un directivo de relleno.

Y no falta quien concluya que, en el fondo, Laporta ya tiene al baloncesto y al Palau en general -un espacio hostil que nunca ha podido conquistar- ahí donde lo quería: en un estado de regresión y precariedad que justifique, como es su verdadero propósito, retrasar la construcción de un nuevo Palau y de las inversiones de un Espai Barça cada día más lejano e imposible.

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