España he perdido seis posiciones en el ranking de libertad que elabora anualmente Reporteros Sin Fronteras, y ahora se sitúa en el 29º puesto con 75,42 puntos. El año pasado se encontraba en la 23ª posición, con 77,35 puntos.
Esta organización no gubernamental atribuye la caída de este año al empeoramiento del marco legal, el debilitamiento estructural del indicador económico, el impacto de la polarización política y el incremento de la hostilidad contra los periodistas.
Precariedad, lawfare, politización y violencia
En este sentido, señala realidades como la precariedad laboral cronificada en el sector, las prácticas de judicialización abusiva (lawfare) contra periodistas, la politización de los medios públicos y privados, y el incremento de la violencia contra los profesionales de la información, que sufren especialmente las mujeres.
Reporteros Sin Fronteras describe un panorama mediático caracterizado por la alta concentración empresarial audiovisual, la contaminación provocada por la opinión sobre la información en un contexto de polarización política, la falta de transposición de la directiva europea anti-SLAPP contra el lawfare, y la vigencia de los artículos más controvertidos de la denominada ley mordaza y de los delitos de opinión en el Código Penal.
Retroceso en todos los indicadores
En cuanto a los indicadores de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, el indicador político empeora 1,21 puntos y España cae dos posiciones hasta la 28ª. El indicador económico refleja un descanso de 2,39 puntos y la pérdida de seis puestos, hasta el 40º.
En cuanto al marco legal, muestra el empeoramiento más marcado: -2,66 puntos y una caída de nueve posiciones, hasta el 26º puesto. En el indicador sociocultural, España pierde siete puestos, hasta el 27º. La seguridad, a pesar de mantenerse como el indicador en el que recibe una mejor nota, muestra una pérdida de siete posiciones hasta el 35º puesto.














