Junts per Catalunya ha decidido suspender las relaciones con Sumar hasta que la vicepresidenta segunda del gobierno español, Yolanda Díaz, no rectifique las acusaciones de racismo y clasismo que ha dirigido contra la formación.
El partido liderado por Carles Puigdemont considera que las declaraciones de Díaz son «inaceptables» y que han provocado una ruptura en la relación política entre ambos espacios, en un momento clave para la legislatura.
Junts ha condicionado cualquier reanudación del diálogo a una rectificación explícita de la vicepresidenta, a quien acusan de haber traspasado una línea roja con sus afirmaciones.
La formación defiende que sus posiciones en materia de seguridad e inmigración son legítimas y rechaza que se puedan calificar de racistas.
Un nuevo episodio de tensión
La decisión se inscribe en una relación ya deteriorada con Sumar, con discrepancias recurrentes en diversas iniciativas legislativas y negociaciones en el Congreso.
Las tensiones se han acentuado en las últimas semanas en debates como el de políticas de vivienda o seguridad, donde las posiciones entre ambos espacios han estado alejadas.
El choque entre Junts y Sumar refleja también un endurecimiento del tono político entre formaciones con intereses y estrategias diferentes, especialmente en cuestiones sensibles como la inmigración.
Impacto en la legislatura
La ruptura de relaciones puede complicar aún más la estabilidad parlamentaria del gobierno de Pedro Sánchez, que depende del apoyo de formaciones como Junts para sacar adelante iniciativas legislativas.
El movimiento de los juntaires evidencia la fragilidad de las alianzas y abre un nuevo frente dentro del bloque que ha sostenido el ejecutivo en esta legislatura.













