Ahora mismo, la peor entrada para el Clásico Barça-Madrid del día 10 de mayo próximo se puede comprar por internet a 754€, una localidad correspondiente a la ubicación del estadio con una visibilidad discreta, detrás de la Grada 1957 del Spotify Camp Nou. Las de Tribuna Principal oscilan entre los 2.500€ y los 6.318€ y se pueden adquirir sin ningún problema en webs que no disimulan su absoluta desvinculación del FC Barcelona y de ningún canal oficial.
Es decir, disponen de localidades garantizadas, en cantidad, de buena calidad y con servicios de todo tipo, al gusto del comprador. Uno de los portales publicita así la reventa para el Clásico: «Garantía 100%. Apoyemos todos los pedidos. Las entradas son originales y llegarán a tiempo para el evento. Reembolso total si el evento se cancela y no se reprograma. Servicio de Atención al Cliente en todo momento hasta tu asiento».
A los socios les están llegando estos días a sus teléfonos y emails ofertas muy atractivas para desprenderse de sus entradas en un día tan señalado. La publicidad está directamente dirigida a ‘Socios del Barça’ y dice así: «Compramos tus entradas y abonos al mejor precio» y un teléfono de contacto (+34 677 116 735)». Al otro lado del teléfono, el revendedor le asegura, en función de la categoría y sector del asiento, una cantidad que ahora mismo, para el propietario de un pase de temporada, es de cien veces el coste de su asiento. Si el partido le sale a 15€, el revendedor le puede ofrecer 1.500€.
Tecnología
Un mercado que se ha descontrolado de tal manera que si alguien de la directiva del Barça tuviera de verdad interés en cazar al socio vendedor e identificar al comprador pirata podría recibir un negocio de miles y miles de beneficio para quien se dedica a este fraude que con el paso del tiempo no ha hecho más que aumentar.
La tecnología punta con la que la junta directiva ha llegado a aburrir a los socios abonados con una serie de complicadas instrucciones y la necesaria utilización de aplicaciones no es ningún antídoto por la sencilla razón de que quien más interés pone en facilitar el «cambalache» es precisamente el propietario de un asiento que le arregla cada año las vacaciones entre el Clásico, algún partido de Champions o una final.
Y no es menos cierto que la junta de Joan Laporta, en cualquiera de sus versiones y por mucha apariencia de rigor, comunicados, advertencias y reglamentos, nunca ha perseguido la reventa.
Se sabe, por otra parte, que las agencias oficiales que, en nombre del Barça, disponen regularmente de paquetes de entradas fijos, hace tiempo que han dejado de formalizar su redistribución de acuerdo con las condiciones exigidas de añadir servicios (catering, hotel, transporte, etc.) para justificar un incremento del precio de la entrada que, para este partido, batirá todos los récords.
La propia directiva se ha encargado de que los socios no dispongan de ninguna posibilidad de comprar entradas con descuentos decentes y en la web oficial las zonas VIP se venden a 10.000€ las más caras (sala VIP con visión directa del túnel de salida de los jugadores al campo) y a 6.000€ los asientos delante de los banquillos, que no disponen de un ángulo visual demasiado atractivo.
Precios nunca vistos
Son precios nunca vistos para un Clásico sobre el que ahora mismo se ha disparado la expectación y, en consecuencia, la tarifa de esta reventa que será un fenómeno habitual en el nuevo Spotify Camp Nou. Lo promueve la misma junta porque podría coincidir este partido con la jornada en la que el Barça certifique la conquista del título de Liga o, por el contrario, el último aliento del Madrid a un milagro del que hoy está a años luz futbolísticamente.
Es el momento de aprovechar, por tanto, esa atractiva posibilidad de ‘alirón’ contra el Real Madrid o que el equipo de Arbeloa le haga el pasillo si el título azulgrana ya se ha consumado, que también podría ser otro escenario posible.
En cualquier caso, la investigación pendiente es identificar y sancionar a quien se queda con ese enorme margen de ganancia entre el precio facial de la entrada, o del pase de temporada, que ingresa el club, y el que finalmente paga quien la recompra por 100 veces más su valor y que, lógicamente, suponen millones de menos ingresos para el Barça durante toda la temporada.
Esta tolerancia y ese mirar hacia otro lado de las autoridades del club, que se traduce en una impunidad alucinante para que la delincuencia actúe a cara descoverta, es sin duda sospechosa.











