El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha ordenado expulsar a los representantes españoles del centro de coordinación civil-militar por Gaza situado en Kyriat Gat, en un nuevo episodio de la escalada diplomática con España.
Netanyahu ha justificado la decisión acusando al gobierno de Pedro Sánchez de mantener una «guerra diplomática» contra Israel y de haber «difamado» a los soldados israelíes.
La medida afecta a la presencia española en el centro multinacional encargado de coordinar aspectos civiles y militares vinculados a Gaza, especialmente en el seguimiento del alto el fuego acordado a finales de 2025.
Según el gobierno israelí, España ha adoptado reiteradamente una posición contraria a Israel, lo que, a su juicio, la deslegitima como socio en la gestión del conflicto.
Duras acusaciones contra Sánchez
Netanyahu ha elevado el tono contra Madrid y ha asegurado que Israel «no callará ante quien lo ataca», al tiempo que ha advertido de que los países que actúen contra sus intereses «no serán socios en el futuro de la región».
En la misma línea, el gobierno israelí acusa a España de tener un sesgo antiisraeloiano y de alinearse con posiciones contrarias a su ofensiva militar.
Crisis diplomática
La expulsión se inscribe en una crisis diplomática creciente entre los dos países, marcada por las críticas del gobierno español a la actuación de Israel en Gaza y en el Líbano, así como por medidas como la limitación de cooperación militar o el apoyo a iniciativas europeas de presión.
En los últimos meses, las relaciones ya se habían deteriorado con decisiones como la retirada de la embajadora española en Israel y el intercambio de acusaciones entre ambos ejecutivos.
Contexto de tensión regional
La decisión llega en un momento de alta tensión en Oriente Medio, con el conflicto de Gaza aún abierto y con una expansión de la violencia hacia el Líbano y otros puntos de la región.
En este escenario, la ruptura entre España e Israel evidencia las dificultades para mantener una respuesta internacional coordinada y acentúa la división entre aliados occidentales sobre cómo abordar el conflicto.











